Afirman
que una enfermera “confundió datos de Alexander”. Para empezar, ¿acaso es
atribución de enfermería hacer la anamnesis (interrogatorio), toma de signos
vitales y los exámenes físicos general y segmentario de la Historia Clínica de
ingreso (aunque fuere breve y de urgencia) al Hospital de Atención Pediátrica,
Médico-Quirúrgica, más especializado del país?
A continuación, un apunte que expondrá los insalvables
defectos de los “argumentos” que el inescrupuloso “espíritu de cuerpo” médico
pretende articular (creyéndose privilegiados/intocables frente a los demás
ciudadanos), para nublar la triste realidad de la (pésima)práctica médica
Boliviana:
En primer lugar, el médico es quien hace la Historia Clínica
que se compone de 1) datos generales del paciente, 2) motivo de consulta, 3)
anamnesis, 4) toma y registro de signos vitales, 5) examen físico general, del
cual el acto inicial es precisamente la "toma y registro de signos vitales",
6) examen físico segmentario.
La veracidad de tal afirmación se comprueba
preguntándose: ¿cómo el médico podría "diagnosticar", por ejemplo,
"parada cardíaca y/o respiratoria" (que es con lo que supuestamente
se hubiera presentado el paciente Alexander), si no hiciera el ejercicio
inicial “personal e indelegable” de tomar (medir, cuantificar, valorar,
calificar, etc.) la frecuencia cardíaca, el pulso y la frecuencia respiratoria;
signos vitales que siempre deben ser tomados y registrados con precisión?
Lógicamente, si al hacer el ejercicio de “tomar” la
frecuencia cardíaca, pulso o frecuencia respiratoria no existiera latido
cardíaco, pulsación o respiración, recién el médico podría diagnosticar parada
cardíaca y/o respiratoria. Reiteramos, ¿cómo llegaron a tal diagnóstico?
¿adivinación tal vez? ¿diagnóstico de enfermería o de quienes trajeron al
paciente, quizás? ¿el paciente presentó la parada cardíaca y/o respiratoria en
el Hospital del Niño? ¿los médicos del Hospital del Niño hicieron, por ventura,
el “pesado” ejercicio intelectual de elucubrar una posible causa explicativa de
la parada cardiaca y/o respiratoria? ¿o, resulta posiblemente que, para los
pediatras de dicho Hospital es “normal” que un bebe presente parada cardíaca
y/o respiratoria “espontáneamente”?
Si el director del Hospital del Niño creyéndose 'vivaz'
nos dice que es atribución-tarea de enfermería "tomar signos vitales"
y registrarlos en la Historia Clínica de ingreso, entonces, ¿quién diagnóstica,
por ejemplo, parada cardíaca y/o respiratoria? ¿acaso, erróneamente, "enfermería”?
En segundo lugar, cabe preguntar: y, ¿qué pasaría si
efectivamente "la enfermera" hubiera cometido un error en la
"toma" (evaluación, medición, cuantificación, valoración,
calificación, etc.), de cualquier signo o síntoma (frecuencia cardíaca,
frecuencia respiratoria, pulso, presión arterial, temperatura, dolor, etc.)?
¿quién sería el responsable?
Por tanto, resulta lógico el planteamiento de la ciencia
médica universal que afirma que el control de signos vitales que realiza enfermería,
en las hojas de registro de las actividades de enfermería que forman parte de
la Historia Clínica (expediente médico), son registros y mediciones realizadas
a los únicos fines de cumplir con las tareas de enfermería; jamás sustituyen,
desplazan o hacen innecesarias las "tomas" (mediciones,
cuantificaciones, etc.) que debe realizar el médico.
En tal sentido, donde no existe médico permanente (de
guardia, residente, interno o estudiante de pregrado de la materia del servicio
respectivo), la "toma" de signos vitales realizada por enfermería,
sólo sirve como vulgar 'indicio' para que enfermería comunique al médico lo que
enfermería podría creer como hallazgo 'anormal'. Llegado el médico, éste debe
repetir el ejercicio de "toma" (medición, cuantificación, evaluación,
etc.) del signo (v.g. signo vital) o síntoma, para verificar -justamente- si el
“hallazgo” de enfermería es o no cierto o, si existe (o no) error de
enfermería.
En tercer lugar, las decisiones 'médicas' se fundan en
evidencia 'médica', obtenida por 'médicos' para tomar decisiones médicas. Las
'decisiones médicas' jamás se fundan en hallazgos de enfermería no corroborados
por el médico.
Al respecto es menester averiguar, ¿los médicos del
hospital del niño toman -irresponsablemente- decisiones médicas y quirúrgicas
fundados en meros "hallazgos de enfermería"? o, acaso, ¿el cliché de
delegar ilícitamente su responsabilidad a “enfermería” es mejor opción que
admitir la supuesta falsedad (dolosa por cierto) del Expediente Clínico para
evitar la sindicación de “violación seguida de muerte”?
Finalmente, debemos preguntarnos: ¿puede un mentiroso ser
un buen médico? ¿dónde quedó el “honeste
vivere alterum non laedere”? ¿acaso en la banal persecución del siguiente
“cero kilómetros”?
