lunes, 24 de noviembre de 2014

PUEDE UN MENTIROSO SER “BUEN MÉDICO”?


Afirman que una enfermera “confundió datos de Alexander”. Para empezar, ¿acaso es atribución de enfermería hacer la anamnesis (interrogatorio), toma de signos vitales y los exámenes físicos general y segmentario de la Historia Clínica de ingreso (aunque fuere breve y de urgencia) al Hospital de Atención Pediátrica, Médico-Quirúrgica, más especializado del país?
A continuación, un apunte que expondrá los insalvables defectos de los “argumentos” que el inescrupuloso “espíritu de cuerpo” médico pretende articular (creyéndose privilegiados/intocables frente a los demás ciudadanos), para nublar la triste realidad de la (pésima)práctica médica Boliviana:
En primer lugar, el médico es quien hace la Historia Clínica que se compone de 1) datos generales del paciente, 2) motivo de consulta, 3) anamnesis, 4) toma y registro de signos vitales, 5) examen físico general, del cual el acto inicial es precisamente la "toma y registro de signos vitales", 6) examen físico segmentario.
La veracidad de tal afirmación se comprueba preguntándose: ¿cómo el médico podría "diagnosticar", por ejemplo, "parada cardíaca y/o respiratoria" (que es con lo que supuestamente se hubiera presentado el paciente Alexander), si no hiciera el ejercicio inicial “personal e indelegable” de tomar (medir, cuantificar, valorar, calificar, etc.) la frecuencia cardíaca, el pulso y la frecuencia respiratoria; signos vitales que siempre deben ser tomados y registrados con precisión?
Lógicamente, si al hacer el ejercicio de “tomar” la frecuencia cardíaca, pulso o frecuencia respiratoria no existiera latido cardíaco, pulsación o respiración, recién el médico podría diagnosticar parada cardíaca y/o respiratoria. Reiteramos, ¿cómo llegaron a tal diagnóstico? ¿adivinación tal vez? ¿diagnóstico de enfermería o de quienes trajeron al paciente, quizás? ¿el paciente presentó la parada cardíaca y/o respiratoria en el Hospital del Niño? ¿los médicos del Hospital del Niño hicieron, por ventura, el “pesado” ejercicio intelectual de elucubrar una posible causa explicativa de la parada cardiaca y/o respiratoria? ¿o, resulta posiblemente que, para los pediatras de dicho Hospital es “normal” que un bebe presente parada cardíaca y/o respiratoria “espontáneamente”?
Si el director del Hospital del Niño creyéndose 'vivaz' nos dice que es atribución-tarea de enfermería "tomar signos vitales" y registrarlos en la Historia Clínica de ingreso, entonces, ¿quién diagnóstica, por ejemplo, parada cardíaca y/o respiratoria? ¿acaso, erróneamente, "enfermería”?
En segundo lugar, cabe preguntar: y, ¿qué pasaría si efectivamente "la enfermera" hubiera cometido un error en la "toma" (evaluación, medición, cuantificación, valoración, calificación, etc.), de cualquier signo o síntoma (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, pulso, presión arterial, temperatura, dolor, etc.)? ¿quién sería el responsable?
Por tanto, resulta lógico el planteamiento de la ciencia médica universal que afirma que el control de signos vitales que realiza enfermería, en las hojas de registro de las actividades de enfermería que forman parte de la Historia Clínica (expediente médico), son registros y mediciones realizadas a los únicos fines de cumplir con las tareas de enfermería; jamás sustituyen, desplazan o hacen innecesarias las "tomas" (mediciones, cuantificaciones, etc.) que debe realizar el médico.
En tal sentido, donde no existe médico permanente (de guardia, residente, interno o estudiante de pregrado de la materia del servicio respectivo), la "toma" de signos vitales realizada por enfermería, sólo sirve como vulgar 'indicio' para que enfermería comunique al médico lo que enfermería podría creer como hallazgo 'anormal'. Llegado el médico, éste debe repetir el ejercicio de "toma" (medición, cuantificación, evaluación, etc.) del signo (v.g. signo vital) o síntoma, para verificar -justamente- si el “hallazgo” de enfermería es o no cierto o, si existe (o no) error de enfermería.
En tercer lugar, las decisiones 'médicas' se fundan en evidencia 'médica', obtenida por 'médicos' para tomar decisiones médicas. Las 'decisiones médicas' jamás se fundan en hallazgos de enfermería no corroborados por el médico.
Al respecto es menester averiguar, ¿los médicos del hospital del niño toman -irresponsablemente- decisiones médicas y quirúrgicas fundados en meros "hallazgos de enfermería"? o, acaso, ¿el cliché de delegar ilícitamente su responsabilidad a “enfermería” es mejor opción que admitir la supuesta falsedad (dolosa por cierto) del Expediente Clínico para evitar la sindicación de “violación seguida de muerte”?
Finalmente, debemos preguntarnos: ¿puede un mentiroso ser un buen médico? ¿dónde quedó el “honeste vivere alterum non laedere”? ¿acaso en la banal persecución del siguiente “cero kilómetros”?