
(El Gobierno reclamó este viernes la presencia del Defensor del Pueblo Rolando Villena para evitar la marcha indígena en la que participan niños, ancianos y mujeres embarazas en demanda de la paralización de la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.]*
El oficialismo no puede forzar una desintegración familiar en las células marchitas, so pretexto de salvaguardar la desgastada imagen del gobierno frente al mundo. Ya que es tarde para evitar cargar con esas responsabilidades. El tiempo de ese falseado "conciencialismo" ha prescrito en desfavor del oficialismo. Consecuencia misma de su torpe intransigencia depredatoria de la "Madre tierra" y opresora de los indígenas bolivianos.
Así mismo debe destacarse que la comunidad indígena marchante -por soberana volición- ha decidido asumir ese tipo de medidas, ha elegido según sus tiempos y formas, un diálogo movilizado. Bajo el amparo de su derecho a la protesta, su derecho a la libertad de expresión, su derecho a la disidencia. Pero sobre todo los soberanos están siendo guiados por su incorruptible creencia en los derechos de la “Madre tierra”, y en la irrenunciable reivindicación de sus derechos a la autodeterminación indígena.
En ese entendido la C.P.E., en su Artículo 14, establece que “(…) En el ejercicio de los derechos, nadie será obligado a hacer lo que la Constitución y las leyes no manden, ni a privarse de lo que éstas no prohíban.”Por tanto los oficialistas no pueden coartar los derechos de las mujeres y niños (privándoles de lo que no está prohibido), que en comunidad y sagrada familia asisten briosos ante la opresión de los intransigentes. Inclusive a lo mejor sea la autodeterminada forma en la que las valientes mujeres indígenas acompañan, con sus hijos, a sus hombres en las batallas sociales por la dignificación de sus pueblos y la asunción de una condición social sensata. ¿Acaso no se les deberían reconocer -respetando- esos “usos y costumbres”, esa su particular escala de valores familiares y de rebelión social?
¡Los soberanos del diálogo movilizado quieren aleccionarles, a los del intransigente oficialismo, que están decididos hasta las últimas consecuencias...hasta con el precio de sus vidas! Y es que los soberanos, más allá de las connotaciones de impacto ambiental en su ecosistema, de la sistemática afrenta a los derechos de los pueblos indígenas, de profesar su incorruptible amor por la “Madre tierra”, de denunciar los trasfondos intere$ado$, se dieron perfectamente cuenta de lo consagrado en el Artículo 124 de la Constitución Política del Estado, que ordena “COMETE DELITO DE TRAICIÓN A LA PATRIA la boliviana o el boliviano que incurra en los siguientes hechos: (…)2. QUE VIOLE EL RÉGIMEN CONSTITUCIONAL DE RECURSOS NATURALES.” Régimen en el cual yace el TIPNIS como TCO y como Reserva Natural. Es decir que la apuesta de los soberanos, por el diálogo movilizado, ¡es PATRIOTA!
¡Los soberanos del diálogo movilizado no es que exponen a sus familias de forma irresponsable, como consecuencia de la testaruda e inoportuna actitud del oficialismo, sino que fueron obligados a defender su hábitat a su estilo! No obstante sería interesante ubicar dónde es que se habrá derramado la prebendalosa frasesilla "los derechos de la Madre Tierra son más importantes inclusive que los propios derechos humanos…”** ¿No será hora de algo de praxis, al menos de parte de los intransigentes voceadores del discursillo madreterraneo? De todas formas para beneficio de Bolivia se descubren quienes -nomas- son los verdaderos dueños/profesadores del ideal, y quienes quedan como meros pajpacus chantajistas.
Finalmente, por si fuera poco detalle de anotar, según el CAPÍTULO SEGUNDO DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA C.P.E. en su Artículo 15 “(…) II. Todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en la sociedad.”
¡Cuando la oficialista-forzada desintegración familiar, en el núcleo de las células del diálogo movilizado, es una forma inequívoca de violencia en contra de las mujeres y el vínculo que les une a sus hijos y esposos!
¡Cuando la oficialista-forzada desintegración familiar, en el núcleo de las células del diálogo movilizado, es una forma inequívoca de violencia en contra de las mujeres y el vínculo que les une a sus hijos y esposos!
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