Según los resultados de la última encuesta nacional
efectuada por Ciesmori, los dos primeros candidatos LEGALMENTE HABILITADOS
(o ELEGIBLES) a la luz del Art. 168 de la CPE de 2009, con mayor preferencia,
irían a segunda vuelta bajo las reglas dispuestas por el Art. 166 de la CPE.
Si bien es
cierto que a dichos ensayos se los debe “leer” tomando en cuenta los márgenes
de error (dada su naturaleza), la variable rural excluida (que a su vez es la
más vulnerable al fraude en comicios oficiales), el aprox. 20% de lo que
podríamos denominar "volatilidad electoral" (entre votos
"blancos", "nulos", "secretos", "no
saben" y "no contestan") que suele decantarse por el candidato
con mayor preferencia en la recta final.
Inicialmente,
los resultados permiten colegir que, entre las dos primeras alianzas,
‘Comunidad Ciudadana’ (CC) y 'Bolivia Dice No' (BDN) respectivamente, sigue
evidenciándose una expectativa “estacionaria” de cara a la conformación de los
bloques de mayoría y minoría en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Por su lado,
Unidad Cívica Solidaria (UCS), que figura tercera, a lo mucho, quizás participe
sólo "para no perder la sigla", y obtenga un asambleísta "de
oro" de “chanfle”
Los demás
candidatos, que no superan el 2% de la intención de voto, sólo serán la
estadística de algún "Atlas Electoral" (actualizado). Y lo que es
peor, significarán un gasto público (por concepto de impresión de materiales y
logística electorales, entre otros) igual o peor que el de las inútiles
primarias de binomios únicos (cuyos resultados habían sido reversibles por
renuncia).
Ahora bien,
más allá del escepticismo que puedan despertar encuestas de este tipo, haciendo
figurar ilegalmente a un binomio DE FACTO inelegible a la luz del Art. 168 de
la CPE y del Art. 15 (Carácter vinculante de las decisiones adoptadas mediante
referendo) de la Ley 026 del Régimen Electoral. Lo que se puede concluir de
estos resultados que muestran una preferencia acentuada sobre el primer binomio
(CC), con una diferencia del 17% respecto al segundo (BDN), es que a tres meses
de las generales pueden cumplir el fin que tenían que haber cumplido las
primarias. Que era el de “depurar” candidaturas según preferencia electoral.
Es decir,
estos resultados que evidencian (con las variables que supone el ejercicio e
independientemente de gustos o disgustos personales) una indisputada preferencia
sobre el primer binomio de oposición -legalmente habilitado-, deberían hacer
“resignar” a los siete binomios presidenciales siguientes. Porque estos han
perdido frente a la preferencia electoral del voto opositor. Por eso es que al
último estudio o encuesta nacional lo denominamos “secundarias” opositoras, a
fines únicamente distintivos de las inútiles y costosas “primarias” de binomios
únicos.
Esta
“resignación” de los binomios presidenciales perdedores, que podría
materializarse mediante la presentación de renuncias (pero sin sustitución) en
virtud a la Ley 026 (al haber obtenido porcentajes menores y distanciados con
más del 10 % del binomio que encabeza la preferencia), no significaría
necesariamente que ocurra bajo la consigna de “la unión posible”. Porque no
estarían “absorbiéndose” en una “alianza” formalmente reconocida, salvo
dispusieran de “común acuerdo” lo
contrario.
Estas “secundarias” no fueron de “binomios únicos”, pues participaron 8 legalmente habilitados -de oposición-; no fueron cerradas sólo para la “militancia” partidaria, sino abiertas a un universo de encuestados; y tampoco costaron Bs. 27 millones, sus resultados están ahí, “gratis”. A la espera de que la “honestidad electoral” de los candidatos perdedores obre por encima de cualquier capricho para transitar hacia el PostEvismo.
Publicado en Página Siete