miércoles, 27 de enero de 2010

Función periodística/informativa y calidad judicial/procesal

“El vocero gubernamental Iván Canelas aseguró que no existe un proyecto para normar el trabajo comunicacional, pero destacó que los medios no deben mentir; periodistas responden que la propuesta de ley debe partir de los gremios.”*

Si bien el fin de un medio de comunicación no debería caer en la mitomanía o la invención; cuidados que hacen a un asunto de responsabilidad, criterio y calidad. La labor periodística no suele (tampoco debe) ser comprobada a un 100 % por la sencilla razón de que no les es propia una verificación probatoria de los hechos presentados que pertenece a más bien la naturaleza jurídica y de proceso. Sino la pregunta sería: ¿solo cuáles hechos pueden hacerse partícipes al conocimiento público? Irrite a quien irrite esos son los márgenes que otorga la inclinación liberal de un Estado.

Con esto se constriñe en demasía el espectro informativo que hace al valor liberal de la expresión e información, y se extiende la categoría de lo: “confidencial/secreto/prohibido” sobre muchos menesteres de orden público.
Sin embargo se advierte que el ámbito jurídico (procesal) interactúa intensamente con el informativo (periodístico). Cuando los leguleyescos funcionarios suelen requerir elementos de aquellas fuentes periodísticas/comunicacionales que contuvieran algún indicio informativo para luego éste se constituya (resultante de un proceso perito-verificatorio) en prueba contundente y procesable bajo los estrados judiciales.
Pero si bajo el argumento masistoide, en si bajo el argumento del adictivo deseo absolutista, se intenta censurar (con la idea de regulación que fuere) la informativa (y porque no hasta investigativa/no judicial) labor del periodista y su casa comunicacional.

No es que solo se atenta contra la libertad de expresión, si no que se reconoce (dentro la razón de la regulación controladora) en la función del periodista la calidad judicial. Calidad que después va a ser utilizada por el mismo gobierno como herramienta político-persecutoria atreves de los escasos medios comunicacionales y periodistas, mal llamados Estatales, pero que sirven a intereses partidarios.


* http://www.la-razon.com/versiones/20100127_006985/nota_249_944321.htm

sábado, 23 de enero de 2010

¿Jacobino bolchevique katarista pluriviano?

Hablando de retrogadismos actuales. Y sectores sociales (eso también se pensará pues) jurásicos, académicos y extranjeros, pero rescatados por el vicepresidente. Ja!

Que rotulitos más, qué conjunciones más. Más sal más pimienta tal vez…

Quizás más jacobino bolcheviquista en la academia y las letras, y más kataro plurivianista con sus compañeritos del cambio de plaza murillo? Qué m..... más! Y a dónde queda la supuesta identidad plúrica del masistoide...?¿ Acaso no caen en la misma enajenación de la que tanto se reniegan estos compañeritos cambiarios.

Para empezar el leído intelectual sabrá que los jacobinos en realidad fueron a princesados izquierdosos que tendían para la derecha, y los burguesos girondinos diestros inclinados pa’ la izquierda (desde un muy "humilde" y no tan leído análisis). Pero que importa si ahora el que nunca levanto ni un pico/pala de mina y sudó en el socabon con los confederados/sindicalizados había sido ahora un auto proclamado obrero por el solo hecho de caberse el casco en prebendal proclama; seguramente con el forzado fin de poderse llamar a sí mismo bolchevique. Ó menchevique, ó plurichevique masischeviquesado. Ó cualquier otro disparate en fin.

Vistos con ese relajo mental e interpretativo el muy leído académico intelectual del cálculo matemático se habrá percatado que con esa última frasesilla auto afirmativa le salió barata su mentirosa inconsistencia como proyecto político. Pues lo que los compañeritos suelen creer y obligan a hacer creer que es un algo exclusivo en el universo -plurivia y lo pluriviano- y además rescatado desde los adentros más hondos de los 500 y pico años de "atropellos excluyentes e indignos"; no habría calado fuerte (como en talvez otros) en el vice.

Lo único cierto y útil con esto es que ya queda para el record histórico, o confesionario probatorio.

viernes, 22 de enero de 2010

Psicología de la masa pluriviana

Según dicta la disección le boniana de “los sentimientos y la moral de las masas”*. El fenómeno masistoide estimado desde el -aparente- grado de respaldo popular puede explicar la argucia psicopatrónica con la cual el MAS y su masismo sobreviven políticamente este periodo, reducido y para nada provechoso por cierto, de gestión del poder.

Para ello iniciar con la primera sub especie:

Impulsividad, movilidad e irritabilidad de las masas

[Al estudiar las características fundamentales de una masa, afirmamos que ésta es guiada casi exclusivamente por motivos inconscientes. Sus acciones están por lejos más bajo la influencia de la médula espinal que bajo la del cerebro.]

Le Bond parte del presupuesto (general) común y corriente que concierne a todas las “masas” per se, por su naturaleza original y primitiva. En si la masa bajo esta característica es bastante maleable y muy susceptible al mundo externo; llega a determinarse en el corto plazo por los impulsos que mayor incidencia tengan en ella. Es inestable (movilidad) porque más allá de la premura con la que exige y persigue un primer deseo en el momento, por su maleabilidad, fácilmente cambia su parecer y exige un segundo deseo y así sucesivamente. A lo que finalmente se le adhiere la fiereza con la que instintivamente va a trabajar la obtención y mantención (móvil), por sobre todo, de su deseo; una masa fácilmente irritable contra todo aquello que le significare obstáculo.

Contextualizando. Esta conducta no es de única correspondencia con la masa pluriviana, el masitoide y su gobierno. Va a ser una propiedad común a todas las masas por esencia.

La sugestionabilidad y la credulidad de las masas

[En consecuencia, una masa perpetuamente balanceándose al borde de la inconciencia, pronta a ceder a todas las sugestiones, poseyendo toda la violencia de sentimiento propia de los seres que no pueden apelar a la influencia de la razón, desprovista de toda facultad crítica, no puede ser más que excesivamente crédula.]

El autor advierte que la masa de por si está dispuesta a la afectación emocional y por efecto a la sugestión inmediata (en sus múltiples variedades) que dicha(s) emoción(nes) le puedan generar. Esta sugestión provocada por un algo ó un alguien es la permisión por la cual pueden se afirmar determinadas (i)realidades (leyendas) en la mente de la masa.

[La creación de leyendas que tan fácilmente consiguen circular en las masas no es sólo consecuencia de su extrema credulidad. También es el resultado de las prodigiosas perversiones que los eventos sufren en la imaginación de una multitud.]

Ahora bien. ¿Qué es lo que el masistode ha maquinado y utilizado como respaldo de su propaganda, de su agenda política y que ha hecho su manera parásita de existir? Si no la pervertida tergiversación de los valores y símbolos capitales como: nación, historia, cultura, familia, religión, sociedad, bolivianeidad, moral, ética, academia, y otros más valores. El masismo se regenta y sustenta en la alucinación de unos cuantos elementos que han acordado inventarse su idea de “pluri nacionalidad”, “pluri identidad”, “pluriviano”, “pluri Estado”, “pluri casta social”, “pluri moral” y demás “pluri” mentira groseramente carente de ciencia (verdad) y/o ociosa en su argumento. Pero que como “alternativa” inmediata a un sistema pasado igual ó peor de descompuesto y al provecho de una crédula masa, se ha afincado en lo inmediato mental del colectivo.

El masistoide ha erigido el anti valor de su patológica alucinación sobre el conjunto de valores civilizatorios que constituyeron una República independiente. Con identidad, sentido de pertenencia, orgullo, cultura y sin distingo relevante que aquél que es dado por el justo esfuerzo y mérito.

Pero ¿Cuál la razón del elevado nivel de patinaje mental de lo “pluri” en el masistoide? No otra que la ventaja novedosa de ese -pluri- alegórico carnaval conceptual y significativo. Por sobre el discurso de la “izquierda diestra, el mercado-centro y/o la derecha siniestra” en su nodo prebendal de cierto “bien estar social”; cueste la clase social y la convicción ideológica que cueste.

La exageración y la ingenuidad de los sentimientos de las masas.

[La exageración de los sentimientos de una masa aumenta por el hecho de que cualquier sensación, una vez exhibida, se comunica muy rápidamente por un proceso de sugestión y contagio, aumentando considerablemente su fuerza por la evidente aprobación de la cual es objeto.]

Una masa cautiva por las emociones inducidas e intoxicada por versiones pervertidas de lo que se le quiere embaucar. Sucumbe irresistible en el exceso mental y emotivo. Aquella exageración a la cual es sometida la masa oscurece el ya escaso grado de discernimiento racional del conjunto. Perdiéndolo en un sínodo emotivo, febril y servil.

Lo que vulnera en un momento contiguo la meridiana incertidumbre y duda de lo se le proponga a la masa. Es decir que la masa se suaviza ante cualquier sugestión que se le imponga, hasta entregarse en su completa aceptación sin miramientos.

[Una sospecha, ni bien es anunciada, se transforma en evidencia incontrovertible.]

En el espécimen masistoide esta propiedad es empleada muy frecuentemente. Con la primera intención de generar lastimera paranoia, entre la porción/masa de respaldo, que le permita al masistoide ejercitar un rol de eterna victima redituable. La segunda intención yace en la oportunidad de identificar a sus enemigos políticos, públicamente (resultado de un vistoso juego de intereses); y así enemistarlos también con su paranoizada masa de respaldo. En esta segunda intención es donde el masitoide va a emplear todos los recursos posibles e imposibles para obtener su cometido y asegurar su vigencia. Un ejemplo memorable es la connotación histórica de lo que en el rey Herodes llegó a hacer razón de su temor (paranoica sospecha) y argumento de su re sabida masacre de inocentes.
A costa de una figura anunciada. Esencialmente distinta a él pero superior en poder y verdad, el mesías.
Un rumor -auto atentativo- que consumió asechante no solamente los restos de libertades, si no la vida misma de su pueblo. En este caso los infantes.

Y es que cuando el absoluto se ve acorralado ante el temor de su des acreditación e intimidación por una alternativa que se las sabe como más poderosa y verdadera. Cuando el argumento inventivo, por cierto, del cual su poder le es otorgado por un algo que el mismo designa o auto afirma. Pero que se doblega ante la verdad y lo superior.
Eso es lo que le sucede al poder por el temor ante su des validación existencial.

La intolerancia, la dictatorialidad y el conservativismo de las masas.

[Una masa siempre se rebelará contra una autoridad pusilánime y se inclinará servilmente ante una autoridad fuerte. Si la fuerza de una autoridad es intermitente, la masa, siempre obediente a sus propios sentimientos extremos, pasará alternativamente de la anarquía a la servidumbre y de la servidumbre a la anarquía.]

Finalmente el autor desarrolla esta subespecie comportacional como una consecuencia irresistible de los precedentes síntomas enunciados. Así como una suerte de variable constante en cualesquiera de las categorías de masa; según indique la intensidad con la que se presente.

Es en este punto donde se resalta la condición resolutoria e indispensable de la decisión de una masa. La masa se sabe como una amalgama volitiva apasionada y dotada de una fuerza que le permite aprobar ó rechazar lo que le dicten sus deseos y la complazca; en cierto punto y momento dados por sobre la noción que de autoridad -asignada- se tenga. Esto mismo destaca en la masa lo intolerante contra todo aquello que no concuase con ella y atiza su instinto primitivo de decisión ensimismada -dictatorialidad-.

Le Bon acentúa la mayor gravedad de intolerancia y dictatorialidad desde la veta racial; la esencia que determina en el colectivo y en el individuo su razón y proceder. Indicando que a diferencia del estilo sajón de prosecución del valor libertad (como independencia del individuo), el estilo de la masa latina al respecto nos indica que: Las masas latinas se preocupan solamente de la independencia colectiva de la secta a la cual pertenecen y la característica típica de su concepción de independencia es la necesidad que experimentan de imponer sus creencias, de un modo inmediato y violento, a aquellos que están en desacuerdo.” Indubitablemente correspondida sentencia con la conducta de la masa de respaldo masistoide. Ó en todo caso con la imagen de masa que el masismo pretende vender públicamente en razón de la sugestión provocada y la creencia en que lo “pluri” es la verdad impuesta en estos tiempos. Y en consecuencia debe ser por ese argumento selectivo y exclusivo de lo que Le Bon nomina secta (“indios, pobres, obreros, proletarios, indígenas, analfabetos, originarios, sectores sociales”) que se tenga que gobernar y abusar resentidamente del poder en contra de lo que el masistoide y su masa aparente sindica como diferente y malo.

[Las masas están demasiado gobernadas por consideraciones inconscientes y, por consiguiente, demasiado sujetas a influencias hereditarias mundanas como para no ser extremadamente conservadoras.]

Concluyendo el repaso de la dinámica psicológica de las masas, Le Bon hace un hincapié en el carácter conservador de la masa. Que se impone ante la inconsistencia en la figura de su autoridad y su poder para a violentar nuevamente ese privilegio y otorgárselo a un otro. Ofreciéndose la masa en total servidumbre ante ese nuevo momento y autoridad.


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*La Psicología de las masas, Gustav Le Bon.

martes, 12 de enero de 2010

Santos Inocentes


En la remembranza aun no muy lejana de los acontecimientos festejados en diciembre me sigue presente "el día de los Santos Inocentes". Y la connotación histórica de lo que en el rey Herodes llegó a hacer razón de su temor (paranoica sospecha) y argumento de su re sabida masacre de inocentes.
A costa de una figura anunciada. Esencialmente distinta a él pero superior en poder y verdad, el mesías.
Un rumor -auto atentativo- que consumió asechante no solamente los restos de libertades, si no la vida misma de su pueblo.

Cuando el absoluto se ve acorralado ante el temor de su des acreditación e intimidación por una alternativa que se las sabe como más poderosa y verdadera. Cuando el argumento inventivo, por cierto, del cual su poder le es otorgado por un algo que el mismo designa o auto afirma; pero que se doblega ante la verdad y lo superior.

Eso es lo que sucede por el temor ante su des validación existencial.