En la remembranza aun no muy lejana de los acontecimientos festejados en diciembre me sigue presente "el día de los Santos Inocentes". Y la connotación histórica de lo que en el rey Herodes llegó a hacer razón de su temor (paranoica sospecha) y argumento de su re sabida masacre de inocentes.
A costa de una figura anunciada. Esencialmente distinta a él pero superior en poder y verdad, el mesías.
Un rumor -auto atentativo- que consumió asechante no solamente los restos de libertades, si no la vida misma de su pueblo.
Cuando el absoluto se ve acorralado ante el temor de su des acreditación e intimidación por una alternativa que se las sabe como más poderosa y verdadera. Cuando el argumento inventivo, por cierto, del cual su poder le es otorgado por un algo que el mismo designa o auto afirma; pero que se doblega ante la verdad y lo superior.
Eso es lo que sucede por el temor ante su des validación existencial.
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