"El Proceso de cambio es de ustedes…."
Frase reiteradamente utilizada por los servidores públicos oficialistas y por masistas periféricos y agnados. Frase de los momentos dónde no podían dudar de la pertenencia y paternidad de dicho "proceso".
La misma frase ahora no es tan bonita para los estamentos dirigenciales y ejecutivos del oficialismo.
¿A quién corresponde encausar el proceso de cambio? Está el proceso encaminado en un sentido adecuado al interés común o de élite?
El objeto de reivindicación social más importante del programa ofrecido por el MAS, o sea el ser indígena boliviano, está siendo enfrascado en el artilugio político del interés centralista del gobierno.
Más allá del desnudo fragante de que el gobierno no está, ni nunca fue gestionado por el ser indígena. Sino por un conjunto de renegados clasciales, ambiguos existenciales que embanderan la causa y condición indígena a su gana e interés. Con una alta predilección por sindicalizar hasta el aire que respiran.
El cambio necesita un irresistible y nuevo sentido. Por el que no se prometa mentiras, por el que no se experimente socialmente con la condición de persona.
Algunos ejercientes políticos están en la misma fiesta, quizás con otra música, que los pre históricos neo liberales. La élite hospedada en el Palacio de Gobierno es conservadora de los usos y costumbres de su mismo enemigo.
Un cambio que sea provechoso al común de la sociedad boliviana no es uno que payasee en el cambio del "traje occidental" por uno con "telas occidentales" y de alegorías indígenas. Al final el segundo llega incluso a cotizar más.
Al parecer esa es la mejor expresión de la verdad de los hechos…que la élite solo pretende y se conforma con un "cambio" de ropas, un cambio externo, un jugueteo de las apariencias. Sin una convicción sincera de afectar lo íntimo.
La concepción de lo interno se refiere a ese menjunje político del boliviano histórico que corroe la idiosincrasia, degenerándola, de un ser que puede ser ejemplo social.
Así la atención a las demandas surgidas de la decepción comprometida a cambio del voto, no transitaría ideas pervertidas y mal sanas de escisión. No se puede estar condicionando la atención de demandas a la fidelidad política. Según los mismos ideólogos del masismo, nadie podría ser esclavo de nadie en estos tiempos se transformación.
El masismo piensa que es dueño de la conciencia popular porque alguien le prestó su voto. No es así. No se puede obligar a vivir en una mentira, en un espejismo, en una apariencia.
Si la plataforma programática de una ideología política es débil y ladina, algún momento sus aliados circunstanciales le van a pasar la factura. Por el contrario eso no sucede con un movimiento serio y responsable con el prójimo social que tiene al frente, y al cual se debe.
Es más si tiene el movimiento fortaleza y verdad no mantiene circundante a su enemigo dual. Lo elimina.
Cabe preguntar a estas alturas ¿por qué? existen, aún cuanto sea, dos pelagatos de la "derecha" o del imperio tras los móviles sociales.
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