jueves, 20 de agosto de 2020

LA IMPORTANCIA LEGISLATIVA DE LAS ELECCIONES

Por un momento nos abstraigamos de creer que con las elecciones generales solo se llega a silla presidencial del Ejecutivo. Miremos hacia el Legislativo (cuya nueva infraestructura será un horrible "cubo" andinocéntrico por cierto). 

Considero que la candidatura de Áñez, independientemente de las loas por lo valiente de su gestión y de las críticas por ciertos errores que suelen existir en toda Administración (máxime bajo una pandemia sin precedentes), es democráticamente necesaria por una razón de contrapeso de poderes de cara al siguiente mandato. Para que el siguiente Gobierno (que NO será del MAS) NO SE HAGA DE LOS 2/3 en la ALP. Aunque no reeditara ella la Presidencia (en el peor de los casos hipotéticos). 

Me explico. Esto es algo que los opinadores no calculan por padecer "anosmia analítica". Pero los resultados que logre la candidatura de Añez coadyuvarán a impedir que un partido se haga del monopolio legislativo durante las 5 legislaturas que hacen al mandato constitucional. Y esto resultará ser lo más sano después de 14 años de hegemonía de salvajes. Por ejemplo, para evitar que, como ahora, desde la ALP se instaure una suerte de "Gobierno paralelo del boicot" que afecte la gobernanza formal del Ejecutivo. Y tomando en cuenta que los violentos seguirán insistiendo con volver, y evitarlo requerirá fortaleza institucional. 

Añez, con todo lo que significa su gestión a la fecha, tiene -por ella misma- un porcentaje que le significan varios asambleístas para consolidar una Bancada que logre equilibrio entre las fuerzas que lleguen a la ALP. Es decir que, si declinara y fuera sustituida por otro, posiblemente arriesgaría la musculatura de la Bancada que lleve a la ALP. 

Ergo, para fines de contrapeso democrático en la ALP, su candidatura (aunque no llegara a ganar, reitero, a manera de hipótesis), es necesaria para la composición legislativa en primera vuelta.

No va a ser sano para nadie que una sigla vuelva a hacerse del monopolio legislativo de los 2/3; ni ganando ella sería democráticamente sano que gobierne con sus 2/3. Esta futura composición legislativa y los contrapesos que resulten de los pactos necesarios, es nodal. Porque una de las primeras cosas que se intentará será reformar parcialmente la Constitución, seguida de las autorizaciones de juicios de responsabilidades, de las autorizaciones de endeudamiento público, de las designaciones de determinadas autoridades, entre otras atribuciones que requieren del concurso legislativo. 

Adicionalmente, en ese escenario de contrapeso que ciertamente será incómodo para el siguiente Ejecutivo se le devolverá a la ALP su facultad legislativa para que las leyes ya no sean cocinadas en "Palacio Quemado", resumiendo el hemiciclo a una burda extensión del Ejecutivo que sólo "faxea" informes de Gabinete a Secretaría General de la Cámara, como fue durante años. La nueva ALP tendrá el desafío de producir legislativamente y competir con la iniciativa legislativa ciudadana (otro quiebre indispensable que lo explicaré aparte); es decir que tengan que tratar proyectos de Ley presentados por ciudadanos y entidades de la sociedad civil. 

En ese orden de ideas, si nadie se hace del monopolio legislativo, necesariamente se tendrán que lograr pactos democráticos entre las fuerzas, que será lo más sano después de 14 años de monopólico latrocinio para transitar hacia el 2025. Y para ello, reitero, la candidatura de la Presidente constitucional Áñez es necesaria por su expectativa porcentual de entre los primeros tres en competencia (SIN LA ORGANIZACIÓN CRIMINAL "MAS-IPSP" claro está), a los fines de posicionarse entre la mayoría oficialista y las dos minorías que vayan a ser de oposición. 

De hecho, como se podrá inferir, en esta lógica de contrapesos no sería prudente que alguno de los candidatos se "baje". Que sigan todos (a excepción del MAS que ni derecho a la sigla tiene y que además ya fue vencido en las urnas el pasado 20.10), y se ganen el voto por la salud de la democracia boliviana, cuya mayor expresión republicana es el Parlamento. 


lunes, 10 de agosto de 2020

SUPRIMAMOS LA INFECCIÓN CON DECISIÓN Y DISCIPLINA


A estas alturas, muchos estarán familiarizados con los procedimientos farmacológicos a causa de la pandemia y la reacción, en algunos casos inexplorada, de sus organismos frente a los múltiples tratamientos clínicos a los que se someten. En ese contexto, es bastante conocido que si, tras la evidencia sintomatológica y la prescripción médica oportuna, el paciente no decide seguir con rigor espartano la supresión medicamentosa, p.ej. a una infección bacteriana, esta puede devenir en una “sobreinfección” que complique el cuadro inicial -hasta- con fatales consecuencias.

Por otro lado, la suspensión o indisciplina (en cuanto al horario y a la dosificación) del tratamiento prescrito puede derivar en una “resistencia bacteriana” que vuelva crónico el padecimiento inicial, y también terminar en complicaciones multisistémicas que atrofien nuestro sistema inmunológico y nos hagan vulnerables en los años de sobrevida que tengamos. En este caso suele ser conveniente practicarse un antibiograma y cultivo para poder precisar, cuanto antes, ante cuál fármaco es “sensible” la bacteria y atacarla con radicalidad.

También sucede que, en algunos casos, ya sea por impericia o desesperación, el paciente adquiere sólo analgésicos para mitigar el dolor y no fármacos específicos para erradicar la infección bacteriana. Lo que tampoco conduce a la resolución del problema, pues solo lo procrastina peligrosamente.

Dicho lo cual, trasladado esto al escenario de la política nuestra y en un sentido figurado, resulta que el pueblo boliviano durante 14 años de latrocinio (se) estuvo tratando LA PURULENTA “INFECCIÓN AZUL” con “analgésicos” o “placebos” que sólo disfrazaron el dolor y postergaron la solución definitiva a costa del deterioro de la propia salud democrática, siendo que el patógeno es mortal. Ciertamente en el camino hubieron “ensayos políticos” de los más variopintos, cuales “antibiogramas y cultivos” te permita el laboratorio, que fallaron; hasta noviembre de 2019 en que supimos identificar LA EFICACIA DEL DEBER CÍVICO EN LA CALLE BAJO UNA CONSIGNA CIUDADANA. Empero, cuyo tratamiento “suspendimos” irresponsablemente como “pacientes confiados”.   

Vimos que, desde noviembre de 2019, las bacterias azules se hicieron -en cierta forma- “resistentes” a los fármacos (de las “primeras generaciones”) por irresponsabilidad de los propios “pacientes”, reitero. Y hoy día padecemos las consecuencias genocidas de ello. Empero NO es tarde, todavía TENEMOS MILLONES DE ANTICUERPOS (“en niveles séricos eficientes”) y la relectura de nuestro “antibiograma y cultivo” nos permite, una vez más, someter la purulenta infección azul a la dosis exacta y constante del “fármaco adecuado”.

Ya no es tiempo de “analgésicos” o inútiles “placebos”, EL PUEBLO NO LE PUEDE DAR MÁS OPORTUNIDAD A LA INFECCIÓN AZUL, SE DEBE ACTUAR CON DECISIÓN Y DISCIPLINA.

El pueblo encontrará la forma en democracia, ES UNA CUESTIÓN DE DEBER CÍVICO VITAL Y DE HIGIENE POLÍTICA.

#SonEllosOSomosNosotros