martes, 25 de agosto de 2009

Unidad de ambiciones y dispersión programática

A escasos intervalos de tiempo hasta diciembre 6, el circo electoral ensaya apresurado sus números de escena.

La oposición se ofrece desaborida de alternativas, laxa en su intención tímida por convergerse en un solo cuerpo que encare al binomio oficialista. Ya que los diferentes segmentos sociales que resurgieron bajo categorías -agrupaciones ciudadanas, clubes juveniles, etc.- inferiores a lo que comporta ser un partido o proyecto político propiamente dicho. Poco quieren y pueden hacer para realmente desprenderse de sus individualidades y configurarse compactas en una alianza opositiva que avizore, esperanzadora, un efectivo contrapeso electoral. Bueno, en si no hacen mas que confirmar sus limitados horizontes, en razón de su clara intención por alcanzar tan solo una diputación, senaturía o cualquier otro empleo a nivel regional; en vez de propender lo mas importante, la dirección política y el diseño programático de la política boliviana. Algo más complejo que salir en la publicistica mediática.

Se anuncian y se des anuncian acuerdos, reuniones, que no hacen más que servir para aprovechar del refrigerio, mirarse las trazas, las caras y escuchar una que otra retórica de plazuela a la que se tienen los "frentistas unidos" muy bien acostumbrados. Sus 30 segundos de fama.

Al final del meeting ni siquiera pueden llegar a acordar lo que su asignado vocero tenga que decir, para hacerle creer al público que existe la peregrina intención de converger intereses; o si este afirmase algo, luego salen los involucrados para interpretar lo que se quiso decir, pero no se hizo entender. O finalmente ridiculizan al desmentir una situación que el vocero se haya inventado para zafar en algún medio de comunicación. Improvisación aparente.

Lo mas llamativo son las proclamas aisladas del supuesto y frágil “frente único”. Los miembros mismos se asombran al enterarse que el otro ya se había proclamado, y se desubican al no saber si lo hizo con la intención de desmembrase y afrontar individualmente su campaña. O si talvez se guarda esa proclama por si a último momento se deshace o se traiciona el “frente único”; con un “yo siempre tuve la intención de”. Previsión de oportunidades.

A lo que un otro miembro sugiere reiteradamente se referende, ante el populus, una nomina de candidatos. Intuyendo o sabiendo que ya se tiene “concertada” a una persona que asuma la dirección del “frente único”. Plebliscito interno-opositor.

Finalmente, mal que mal el oficialismo se muestra y demuestra más uni-direccionado; salvando las disquisiciones internas de alguno de sus sectores sociales, sobreviven. En tanto que el aparente “frente único” estaría sirviendo para proyectar candidaturas unipersonales, que como ya lo dije, candidatos que aspiran solamente a copar empleos públicos; y a hacerse de un fácil pero mediático perfil político. Con ello terminar presa fácil y dispersa del cazador.

martes, 18 de agosto de 2009

Jaquemate de legalidades y ausencia de dirimisión


Hace ya un buen tiempo la embestida masista sobre el Tribunal Constitucional, constituía una severa afrenta al Estado de Derecho y la sociedad boliviana; hoy suspendida en sus garantías constitucionales y dejada a la fortuna y apetito políticos. Situación que sin dudas fue una victoria para el gobierno, y que le permitiría abrogarse la competencia, autoridad y decisión respecto de lo que llegaría a significar en adelante lo legal e ilegal. Resultando, según resuenan aun las fervorosas voces oficialistas, la eliminación del resabio institucional (T.C.) y la condena histórica de sus tribunos -neo liberales/colonialistas-.

El 16 de abril se llevo a cabo un “operativo comando” ejecutado por el grupo de elite DELTA en la ciudad de Santa Cruz. Para desbaratar a un supuesto grupo terrorista que pretendía arremeter contra la “unidad del país” (ya fraccionado en más de 30 naciones y acentuado en las regiones), la “soberanía nacional” (clientelisada a la chequera de la fidelidad venezolana). Bueno en definitiva que atentaría contra la vida del nuevo “monarca plurinacional” (vaya figurita neo constitucional), el ciudadano E. Morales.

Dicho operativo atestado de incertidumbres, anomalías y apestoso en el curso de su procedimiento. Desemboca en que la iniciación del proceso penal sobre el supuesto terrorismo, se desarrolle desde y solo desde (lógica mate-masistica) la jurisdicción de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz; el palacio quemado, la casa presidencial de San Jorge y uno que otro apartadito oficialista.

Anulando con esto la prioridad jurídica que tiene por la figura del juez natural, en este caso la jurisdicción cruceña. Consagrada en las Reglas de Competencia Territorial, del Código de Procedimiento Penal.

A lo que el buffet oficialista de abogados (con dotes proféticos) arguyó en su momento que la demanda primaria basada en sospechas sobre un supuesto acto terrorismo -y futuro- fue realizada en la ciudad de La Paz. Y que esto mismo le otorgaría a la jurisdicción paceña la competencia para seguir el proceso. Además de respaldarse con un decreto relámpago y acorde a las necesidades del momento, que define/centraliza la jurisdicción procesal en la ciudad de La Paz: “para el juzgamiento de los delitos de Terrorismo, Sedición o Alzamientos Armados contra la Seguridad y Soberanía del Estado”. Que fue salvado por el oficialismo como una medida necesaria ante la ausencia e invalidación del Tribunal Constitucional, instancia única llamada a dirimir y modular cuestiones de naturaleza como la presente. Este decreto más allá de maquillar la intención gubernamental y garantizar la jurisdicción en la sede de gobierno por quizás tratarse de ciertos delitos con una connotación magna. No debe surgir intempestivamente al margen de la división de poderes y sus respectivas competencias, pues con este decreto se estaría legislando en materia concerniente a la seguridad e integridad del Estado. Una atribución que no se corresponde con la facultad y límites del Ejecutivo. La medida teleológicamente en si no es mala, si se la aprecia fuera de las circunstancias y los sujetos. Pero es una atribución celosamente propia del Legislativo, en razón de su naturaleza.

Por otro lado. El proceso se fecundaba próspero bajo la jurisdicción paceña hasta que la una vez reclamación jurídico-cruceña interpuesta ante la Corte Suprema, sobre la supremacía de su jurisdicción por los antecedentes ya anotados, se resolvía favorable a esta última. Ante lo cual no era de sorprenderse la prontitud de la contraparte para descalificar, chillar, cuestionar e invalidar una vez más a otra institución Iuridica conjuntamente a sus miembros. El gobierno y su buffet abogadil -profético e inventivo- nuevamente harán gala de su pericia por hallar legalidad o crear legalidad a partir de todo lo posible e imposible. Pero lo más irónico es que está vez los portavoces leguleyescos del gobierno reclaman amparo ante algo que ellos mismos des validaron y anularon. ¿O es que solo sirve cuando me parece que sí, y solo si me favorece pero a mi nomás? Parece que sí. La funcionalidad de un algo, en este criterio, se produce solo y en tanto del interés que este algo pueda brindar, mejor si es un algo inagotable; hipocresía existencial.

Finalmente. Este típico comportamiento puberto de desprestigio y guiado por su capricho, sin razón, e inmadura actitud, es evidente ante la ausencia de la autoridad. Como cuando en una familia generalmente a los padres (autoridad), se los empieza a extrañar y a reclamar una vez que estos ya no están. Así pues el Tribunal Constitucional, una vez destruido por su hijo malvado, ahora es clamado por éste. Más sin embargo y a culposos pesares tanto de oficialistas como de opositores, la única instancia por la cual se evitan estas desventuras es la vigencia y vitalidad de un Tribunal Constitucional o de casación técnica, que es el core de todo el software Iurídico-estatal.

lunes, 10 de agosto de 2009

Éxodo político, minifundio cocalero y tráfico de emociones


El gobierno masista ha empezado una nueva travesía de cara a los eventos electorales próximos y al tenor de su planificada consumación del poder.

-Éxodo-
Con la dirección del ministro estrella -y comando- Juan R. Quintana y la destreza del dealer de tierras Alejandro Almaraz. El gobierno comienza un éxodo político, anunciado en principio desde el Ande boliviano, pero perpetrado en realidad desde la reserva sindico-partidista del MAS, o sea el Chapare-Chimoré. El destino final de la -sponsoreada- peregrinación campesina son los vírgenes asentamientos pandinos. Una vez allí se procederá a la asignación de asentamientos temporales por parte del gobierno, así también se procederá a la rememoración de las condiciones por las cuales fueron llevados los chapareños allí; pero quizá con un leve regateo sobre los términos de parte de los arrendadores, es decir el gobierno.

-Minifundio-
Los peregrinos chimorenses (y posibles otros oriundos) ya establecidos deberán honrar su compromiso: voto/MAS =recibo tierras/capital/cultivo/mercado/comercialización de coca/porcentajes de venta y trueque. Pues el segundo paso del plan “poblando Pando (como sea y para lo que sea)”, es justamente el establecimiento de una fuerza productiva cocalera, la consolidación de un mercado de la coca y el control total de la frontera; para asegurar la transferencia oficial y contrabandeada de diversos productos, entre esos obviamente la coca (sea ésta en su estado de hoja, o se ésta en su proceso final y prohibido, cocaína). En si lo que pretende el MAS es aperturar nuevas sucursales cocalero-productivas y conformar una aduana fuerte por medio de la frontera internacional en el norte del país.

-Tráfico de emociones-
Lo que ya no es extraño es que los miembros pandinos del Movimiento Sin Tierra no fuesen tomados en cuanta, en prima instancia, aun cuando estos demandaron desde el mismo Pando su dotación de tierras. Y tomando, cautelosamente, en cuanta que por lo menos los “sin tierra” demandan una situación hace tiempo y con medidas que ponen en ascuas al mismo gobierno y a su política -dealer- de tierras y territorio. Está claro que en los esquemas mentales del masista estaría primero el compromiso para con sus allegados -socios- más próximos, los chapareños. En razón además de la ponderación de fidelidades, entre los elementos sociales, que el masista realizo con antelación al “plan Pando.” Estuvo, como siempre todo muy bien calculado y emocionalmente garantizado para sus primeros y más seguros clientes.