El gobierno masista ha empezado una nueva travesía de cara a los eventos electorales próximos y al tenor de su planificada consumación del poder.
-Éxodo-
Con la dirección del ministro estrella -y comando- Juan R. Quintana y la destreza del dealer de tierras Alejandro Almaraz. El gobierno comienza un éxodo político, anunciado en principio desde el Ande boliviano, pero perpetrado en realidad desde la reserva sindico-partidista del MAS, o sea el Chapare-Chimoré. El destino final de la -sponsoreada- peregrinación campesina son los vírgenes asentamientos pandinos. Una vez allí se procederá a la asignación de asentamientos temporales por parte del gobierno, así también se procederá a la rememoración de las condiciones por las cuales fueron llevados los chapareños allí; pero quizá con un leve regateo sobre los términos de parte de los arrendadores, es decir el gobierno.
-Minifundio-
Los peregrinos chimorenses (y posibles otros oriundos) ya establecidos deberán honrar su compromiso: voto/MAS =recibo tierras/capital/cultivo/mercado/comercialización de coca/porcentajes de venta y trueque. Pues el segundo paso del plan “poblando Pando (como sea y para lo que sea)”, es justamente el establecimiento de una fuerza productiva cocalera, la consolidación de un mercado de la coca y el control total de la frontera; para asegurar la transferencia oficial y contrabandeada de diversos productos, entre esos obviamente la coca (sea ésta en su estado de hoja, o se ésta en su proceso final y prohibido, cocaína). En si lo que pretende el MAS es aperturar nuevas sucursales cocalero-productivas y conformar una aduana fuerte por medio de la frontera internacional en el norte del país.
-Tráfico de emociones-
Lo que ya no es extraño es que los miembros pandinos del Movimiento Sin Tierra no fuesen tomados en cuanta, en prima instancia, aun cuando estos demandaron desde el mismo Pando su dotación de tierras. Y tomando, cautelosamente, en cuanta que por lo menos los “sin tierra” demandan una situación hace tiempo y con medidas que ponen en ascuas al mismo gobierno y a su política -dealer- de tierras y territorio. Está claro que en los esquemas mentales del masista estaría primero el compromiso para con sus allegados -socios- más próximos, los chapareños. En razón además de la ponderación de fidelidades, entre los elementos sociales, que el masista realizo con antelación al “plan Pando.” Estuvo, como siempre todo muy bien calculado y emocionalmente garantizado para sus primeros y más seguros clientes.
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