sábado, 20 de febrero de 2010

Complejo de inferioridad en la mente zurda

“Mi exclusión es mi razón” Zurdo universal

Inicialmente debe ser esclarecido que el empleo del término zurdo no abarca al socialismo -per se- que es definitivamente opuesto.

En un breve recorrido por las románticas declamaciones de los zurdos universales, sin el aburrimiento de citas o paráfrasis desgastadas y muy bien conocidas, sólo se escucha que el fundamento del todo de su ideario político reside en su genuina o bien en su autoafirmada exclusión social. La marginación sectorializada de sus vidas en las múltiples escalas del orden social. Sean escalas estas de índole clascial, racial, intelctual, espiritual, generacional u otras.

¿Cuál la sensata razón por la que siempre los zurdos partan desde la exclusión como premisa capital de su paradigma social? No otra más certera que la creación mental de un cierto complejo de inferioridad en cualesquiera de las escalas ó en la suma total de estas; ó, nuevamente repitiendo, un complejo real dado al sujeto por variables circunstancias.

¿Pero, y es que acaso no sería justo y correcto en pro del mismísimo excluido (genuino ó autoafirmado) proyectarse mental y espiritualmente desde una cusa de superioridad (no necesariamente para la ofensa o desconocimiento de dignidades humanas)? Es un mal congénito aferrarse a ideas de evolución, perfectibilidad, progreso y superación (pilar de lo superior).

Ó es que solo sí por esa eterna y mal intencionada (muchas veces) exclusión el sujeto va a obtener condiciones sociales que le permitan vivir más no solo existir o sobrevivir. Que se recuerde, en la historia pasada y reciente en ninguno de los regímenes zurdos y sus respectivas celebridades se ha podido escuchar que le asignen argumentos distintos a su poder y al abuso de éste, que esa mal gastada exclusión. Aun habiéndose labrado condiciones sociales sobre idealizadas (económicas, académicas, etc’s) a las que sus mismas élites políticas se hayan en sus comienzos políticos imaginado. ¿Perderían de no ser así (por lo menos en lo discursivo) validez o “moral” para seguir existiendo con esas “elevadas” aceptaciones de sus poblaciones? Argucias de “un buen político” quizás.

No se puede aun afianzar la interpretación correcta del término por llagas resultantes, sí efectivamente, de un mal uso y reconocimiento equívoco del mismo término. Acabando por enjaular la superioridad como el complejo opuesto (y peor además) al aquí criticado. Maniqueísmo que necesariamente el humano, como ser político, le encuentra a todo e inclusive a lo imposible.

Cuando alguien inicia un algo desde lo inferior -la poli contusa exclusión- , sólo inferioridad puede llegar a conseguir en aburridas fases cíclicas.

Como se suele decir hay que comenzar con el pie derecho.

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