sábado, 1 de enero de 2011

Escucha, pero no aprende

El primer servidor público central y oficialista no es que "escucha al pueblo", sino que cuida su permanencia (por lo menos momentánea) en el poder político. Ya que no por no "escuchar al pueblo" va a sacrificar todo lo que hasta ahora él y su séquito han conseguido. En cambio el servidor público optó por sacrificar el "millonario" ingreso, como efecto del alza del hidro-precio, para seguir viviéndose de la pobreza del ser social boliviano. Claro, que tal si tal vez el boliviano con ese "millonario" remanente salía de su condición de pobreza, el gobierno ya no tendría de qué "condición social" seguir usufructuando.

Sin embargo el servidor público central y oficialista reconociendo su fracaso político e ignorante tacto social, tuvo que iniciar su retroceso "discursivo" bajo una "premisa A" (nuevamente defendiendo su metida de pata, como si faltase), para terminar con la "premisa B" del "es que no era el momento"...

Deduciendo que al final, mal que (muy) mal, el servidor público no es que se "equivocó", tan solo utilizó mal "los momentos", y por tanto, cuando llegue "el momento", el servidor público meterá una vez más la pata, sin aprender a superar su temperamental caprichismo.

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