Mientras que la población
boliviana, el bloque mayoritario de candidatos “pro salud” y los Tribunales
Electoral y Constitucional respectivamente se deciden por el sentido común en favor de la salud
pública para diferir la fecha de celebración de las elecciones generales -hasta
que existan condiciones salubres-, el “MAS-IPSP” agoniza por la cancelación de
su personalidad jurídica libando de su propio veneno.
Para
empezar, debemos convenir que la cancelación de la personalidad jurídica de la ORGANIZACIÓN CRIMINAL "MAS-IPSP" ES UNA CUESTIÓN
PENDIENTE DE LA JUSTICIA ELECTORAL Y POR MÚLTIPLES CAUSALES (COMO SEDICIÓN Y
NARCOTERRORISMO SEPARATISTA) DESDE HACE TIEMPO, que hace a la salud de la
democracia boliviana.
Bolivia NO
olvida que fueron ellos quienes, sabiéndose derrotados en las urnas el pasado
20.10, perpetraron el mayor fraude electoral probado de la historia boliviana.
Hecho que, sumado a la irresistible pandemia que sobrevino, son las razones por
las que se arrastran hasta hoy las elecciones generales.
Bolivia
tampoco olvida que desde el abandono del cargo y fuga del criminal -con orden
de aprehensión por delitos de lesa humanidad-, Evo Morales, y sus secuaces en
noviembre de 2019 a causa de su mega fraude, sus “huérfanos” en Bolivia
emprendieron una sistemática arremetida de golpes de Estado contra el Gobierno
constitucional de Áñez, intentando volver por la fuerza a secuestrar el poder
político.
Fueron
ellos quienes instruyeron dejar sin alimentos, sin medicamentos a la población
boliviana para que muriera. Fueron ellos quienes quisieron explotar la planta
de YPFB en Senkata para aniquilar a toda la población paceña. Fueron ellos
quienes intentaron generar fallidamente “milicias armadas” en K’ara K’ara,
ejecutando atentados dinamiteros y secuestros de personas. Fueron ellos los que
instigaron a algunos sectores a violar la cuarentena para que se contagiaran y
usaran la Covid-19 como arma biológica. Todo esto detrás de una sigla, por no
superar el haber sido desalojados del poder y por defender su mega fraude
electoral.
Ahora
bien, agregado a estos criminales antecedentes, su candidato Luis Arce en un impúdico
ataque de “arrechura electoral”, durante una entrevista en un medio televisivo,
a nombre del MAS difundió (divulgó/propagó) los resultados de una encuesta
interna y comentó alevosamente los porcentajes respecto a otros candidatos que,
según él, le daban una “victoria en primera vuelta”; en agravante con los
mismos números de su fraude electoral pasado. Es decir, ni siquiera con “disimulo”,
¡los reincidentes!
Hecho público y notorio con el que se satisfizo el presupuesto
del par. III del Art. 136 de la Ley 026, cuya sanción inmediatamente
desencadena la cancelación de la personalidad jurídica del MAS-IPSP. Cabe apuntar
que el precitado Art. 136
no remite a ningún "Reglamento" pues desencadena su sanción directamente,
y esto debe aplicarse tal cual por el Principio de Legalidad y Jerarquía
Normativa (Art. 4, num.8 Ley 018 del OEP).
Adicionalmente, esta violación a la prohibición
electoral se produjo estando en curso el Calendario Electoral desde el 26 de
junio, en virtud a la Resolución de Sala
Plena N° 0162/2020 que, respetando las etapas precluidas, lo reanudó con la
actividad "N° 39", cuya fecha de inicio también es el viernes 26 de
junio según tal Calendario. Este estuvo corriendo, tras su reanudación con actividades
como la depuración de familiares fallecidos que continúan registrados en el
padrón; o el empadronamiento para jóvenes que cumplen 18 años entre el 4 de
mayo y el 6 de septiembre que por cierto venció el pasado viernes 17 de junio.
Por tanto, el TSE está compelido
a cumplir la Ley 026 cancelando la personalidad jurídica del MAS-IPSP -bajo
pena por incurrir en incumplimiento de deberes, prevaricato y otros delitos-,
además del Art. 136.III, como dijimos en un principio, por una serie de hechos
criminales vinculados a su mega fraude ¡que exigen la imposición de JUSTICIA
ELECTORAL contra esa criminal sigla!
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