Para el Derecho
Parlamentario, un Bloque Político es un grupo de legisladores que se unen no
necesariamente en torno a una misma ideología, sino en función a determinados
ejes temáticos para actuar orgánicamente. Esta forma de agrupación puede
contener asambleístas que fueron electos por distintas siglas. En efecto, una
de sus principales características es que es supra partidaria, lo que
facilita su dinámica en el ser de la política (Hegel); en ejercicio
pleno de la realpolitik (von Bismarck).
El Reglamento General
de la Cámara de Diputados (RGD) que rige el funcionamiento de la Asamblea
Legislativa Plurinacional (ALP), en su Art. 64, dispone que los Bloques Políticos
se constituyen por las Bancadas Políticas entre sí
y con otros diputados. Es decir que los asambleístas, sin tener que desconocer
las siglas por las que fueron electos, en ejercicio de sus derechos
parlamentarios, también pueden conformar Bloques Políticos de mayoría o
minoría. Y esta cuantificación se abstrae de la sigla que haya ganado las
elecciones generales, porque obedece al criterio de cantidad de asambleístas
que conformen el Bloque.
De hecho,
en cada legislatura (una gestión) dentro de un mismo periodo constitucional (5
años), la Directiva, las Comisiones y los Comités, en lo posible, deben
elegirse en base a una plancha previamente consensuada entre los Bloques de
mayoría y minoría (in fine Art. 33 RGD). Y como desde noviembre de 2020
existen tres organizaciones políticas (MAS, CC y CREEMOS) con representación en
la ALP, según el criterio del Bloque, incluso asambleístas de CC o de CREEMOS
podrían llegar a ocupar la Presidencia, la Primera Vicepresidencia, la Primera
y la Segunda Secretarías, presidir nueve Comisiones, así como detentar la mayor
cantidad de secretarías de Comités. Ya que como dijimos, la elección obedece al
criterio del Bloque y no al de Bancada/sigla que haya ganado las elecciones
generales.
Dicho lo
cual, recientemente se ha conocido que más de 40 asambleístas (entre titulares
y suplentes), con distintos antecedentes políticos, se han organizado como
nuevo Bloque Político en torno al Alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa. Mientras
otros actores políticos se pelean descarnadamente, abandonan o fueron incapaces
de gestionar a los asambleístas de sus bancadas ab initio. En adición, cabe
destacar desde el punto de vista institucional que, este nuevo Bloque posee Agenda
Legislativa propia para, fundamentalmente, garantizar proyectos de Ley en
materia económica como respuesta inmediata a la galopante multicrisis, ante la ausencia
del Vicepresidente del Estado y Presidente nato de la ALP, Choquehuanca.
Esto ha llevado a
algunos a acusar a Reyes Villa de ser "condescendiente con el oficialismo
Arcista". Sin embargo, no se percatan de que Reyes Villa, manteniéndose
alejado de cualquier extremismo, realiza una oposición no convencional desde su
gestión edilicia, obteniendo resultados. A diferencia de otros actores, él
actúa como un factor de concordia y no de confrontación. No es casual que
represente a la ciudad que conecta el occidente con el oriente del país. Estas
y otras razones, como el mejorado índice de calidad de vida (condiciones
materiales) de los cochabambinos, reflejado en la creciente aceptación popular
de Reyes Villa -con la menor desaprobación en el país-, le otorgan credibilidad
para articular gobernabilidad en el Órgano Legislativo, depositario de la
soberanía popular, incluso sin ser candidato a la Presidencia.
Finalmente,
revisando la historia política, se tiene que recordar que la naturaleza pragmática
del nuevo Bloque es similar a la de la denominada "Bancada
Patriótica" que durante el 2005 agrupó a varios congresistas (incluidos los
del MAS) a la cabeza del senador Franz Barrios Villegas, para darle
gobernabilidad al ex Presidente Carlos Mesa y transitar otro escenario crítico
que demandaba Constituyente, Autonomías, Ley de Hidrocarburos, elecciones y
otros.
Publicado en El Deber

