"Tarija en paro indefinido por el campo Margarita"*
No es extraño que ahí, donde el centralismo oficialista -y represor- “interviene”, solamente causa luto, dolor, y mayores tensiones sociales. Así ocurrió
en La Calancha, en Caranavi, en la masacre a la marcha indígena, incluidos los diferendos
limítrofes interdepartamentales de Potosí-Oruro y Chuquisaca-Tarija**. En sí, es un verificable hecho que el centralismo represor tiene como "política de Estado" la conflictividad social, quizás con un buscado trasfondo para:
- intentar "tapar" conflictos sociales de mayor impacto, con otros conflictos de igual o menor magnitud/repercusión;
- intentar regionalizar la conflictividad social para auto generarse, el centralismo represor, motivos de intervención en regiones que su puerca angurria politiquera así considere "oportuno intervenir".
- simplemente ejercer su consabido y ocioso "deslinde" de responsabilidades y/o "transferencia" del riesgo político, hasta que la escalada del conflicto sea insostenible, y recién ahí "intervenir", para dividir, conflictuar aún más (represión, muertes, aprehendidos, etc.) y sacar provecho politiquero de ello.
- conspirar sus mismas roscas por las cuotas de poder. De hecho, es evidente que los oficialistas "destituidos"/renunciados (por una variedad de razones), merodeantes como petos mocochincheros, tratan de deponer a quienes ocupan sus lugares, o por lo menos complicarlos, conspirando siempre en cuanto conflicto social (que imple muerte o represiones) haya. Las consabidas roscas, al interior del centralismo oficialista, utilizan -a tal efecto- vidas humanas para deponer y superponerse (conspirarse) unas a otras, siempre a costa de la sangre del pueblo.
Sea el trasfondo que fuere, el centralismo represor demostrando su incapacidad en la gestión del conflicto social, solamente causa luto, dolor, enemistades, divisiones entre bolivianos.
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**Gestión territorial descompuesta
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