La reciente denuncia presentada en
contra de la servidora pública Nardi Suxo, sobre que ésta “tendría una doble
partida de nacimiento con dos fechas diferentes en Bolivia y Perú, según la
documentación”, con duplicidad de contenido ideológico valga la aclaración, nos
lleva a hacer el siguiente cuestionamiento: ¿para ser ministro o ministra en el
Estado Plurinacional se exige contar con la “bolivianidad de origen”, como
otrora se hacía?
La Constitución Política del Estado
(CPE) Plurinacional de 2009, en su artículo 176, dispone que “para ser
designada o designado ministra o ministro de Estado se requiere cumplir con las
condiciones generales de acceso al servicio público (').” Y las condiciones
generales de acceso al servicio público, consagradas en el artículo 234 de la
CPE, disponen que “para acceder al desempeño de funciones públicas se requiere:
1. contar con la nacionalidad boliviana. (')”. Lógicamente, contar con la
nacionalidad boliviana no es lo mismo que “ser boliviano de origen”.
Es decir que la CPE de 2009
prescindió antipatrióticamente/antinacionalmente del requisito de contar con la
“bolivianidad de origen” (') para (en el caso presente) ser ministro de
Estado”, como sabiamente la CPE republicana de 1967 exigía.
La CPE republicana de 1967, en su
artículo 100, disponía que “para ser ministro de Estado se requieren las mismas
condiciones que para diputado”. Y el artículo 61, de la misma CPE, disponía:
“Para ser diputado se requiere: 1. Ser boliviano de origen y haber cumplido los
deberes militares (')”.
Bajo tales antecedentes comparativos,
se evidencia -nuevamente- que los plurinacionales, contradiciendo su
altisonante “discurso soberanoide” y su patológico afán de distinguirse, sobre
todo de aquél al que el ciudadano vicepresidente García Linera denominó “chico
malo del vecindario” (Chile), incrementaron la inseguridad jurídica, abriendo
la posibilidad de poder nombrar a “extranjeros nacionalizados” como servidores
públicos, inclusive con el rango de ministros de Estado, como efecto de la
soberanoide CPE plurinacional de 2009. Y con ello se confirma una vez más en
los hechos, a diferencia de su discurso, el plurinacional “entreguismo al
extranjero”, el “sometimiento” y la eventual “liberación de secretos” que
cobija la falsa soberanía plurinacional.
Sólo resta preguntarse: ¿con la
“nostálgica” comparación, nos estaremos “rasgando las vestiduras” en vano?
¿No será que, como en otros tantos
“tópicos constitucionales”, la jugada de “disminuir las seguridades
constitucionales” también estaba “planificada arteramente” y de antemano, bajo
la vicepresidencial y confesada “estrategia envolvente”?
Lo que ocurre actualmente con el
evento denunciado, ¿será materialización de cuanto previeron?
Publicado en Página Siete

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