lunes, 7 de enero de 2013

Falso discurso soberano y bolivianidad de origen




La reciente denuncia presentada en contra de la servidora pública Nardi Suxo, sobre que ésta “tendría una doble partida de nacimiento con dos fechas diferentes en Bolivia y Perú, según la documentación”, con duplicidad de contenido ideológico valga la aclaración, nos lleva a hacer el siguiente cuestionamiento: ¿para ser ministro o ministra en el Estado Plurinacional se exige contar con la “bolivianidad de origen”, como otrora se hacía?

La Constitución Política del Estado (CPE) Plurinacional de 2009, en su artículo 176, dispone que “para ser designada o designado ministra o ministro de Estado se requiere cumplir con las condiciones generales de acceso al servicio público (').” Y las condiciones generales de acceso al servicio público, consagradas en el artículo 234 de la CPE, disponen que “para acceder al desempeño de funciones públicas se requiere: 1. contar con la nacionalidad boliviana. (')”. Lógicamente, contar con la nacionalidad boliviana no es lo mismo que “ser boliviano de origen”.

Es decir que la CPE de 2009 prescindió antipatrióticamente/antinacionalmente del requisito de contar con la “bolivianidad de origen” (') para (en el caso presente) ser ministro de Estado”, como sabiamente la CPE republicana de 1967 exigía.

La CPE republicana de 1967, en su artículo 100, disponía que “para ser ministro de Estado se requieren las mismas condiciones que para diputado”. Y el artículo 61, de la misma CPE, disponía: “Para ser diputado se requiere: 1. Ser boliviano de origen y haber cumplido los deberes militares (')”.

Bajo tales antecedentes comparativos, se evidencia -nuevamente- que los plurinacionales, contradiciendo su altisonante “discurso soberanoide” y su patológico afán de distinguirse, sobre todo de aquél al que el ciudadano vicepresidente García Linera denominó “chico malo del vecindario” (Chile), incrementaron la inseguridad jurídica, abriendo la posibilidad de poder nombrar a “extranjeros nacionalizados” como servidores públicos, inclusive con el rango de ministros de Estado, como efecto de la soberanoide CPE plurinacional de 2009. Y con ello se confirma una vez más en los hechos, a diferencia de su discurso, el plurinacional “entreguismo al extranjero”, el “sometimiento” y la eventual “liberación de secretos” que cobija la falsa soberanía plurinacional.

Sólo resta preguntarse: ¿con la “nostálgica” comparación, nos estaremos “rasgando las vestiduras” en vano?

¿No será que, como en otros tantos “tópicos constitucionales”, la jugada de “disminuir las seguridades constitucionales” también estaba “planificada arteramente” y de antemano, bajo la vicepresidencial y confesada “estrategia envolvente”?

Lo que ocurre actualmente con el evento denunciado, ¿será materialización de cuanto previeron?



Publicado en Página Siete

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