La
cotización del petróleo/barril descendió a $55. 91, “por debajo de la barrera psicológica de
los 56 dólares, su nivel más bajo desde mayo de 2009.” (Página Siete) Es decir,
por debajo de lo que cotizaba el año (2010) del "gasolinazo".
Recuérdese que cuando
anunciaron el gasolinazo en 2010, el Vicepresidente Álvaro García Linera, salió
a decir que el precio de los carburantes (que no debía ser subvencionado, en su
teoría) dependía del elevado precio internacional del barril de crudo.
Ahora, si empleamos
el mismo argumento del Gobierno (en sí el del promotor del gasolinazo, García
Linera) de condicionar la subvención a la elevada cotización internacional del
barril de crudo de entonces (2010), tenemos que:
Si en estas
últimas semanas la cotización del barril de petróleo bajó, y ello hasta
"nos permitirá ahorrar" (según el Ministro de Economía Luis Arce),
lógicamente, el precio de los carburantes DEBERÍA BAJAR; con lo cual también
bajaría el precio de los pasajes y del ‘flete de transporte’, y a su vez el de
los productos necesarios para vivir (canasta familiar).
Qué sentido podría tener
una subvención, si la cotización (elevada) por la que subvencionabas como
Estado, BAJÓ.
A decir del Ministro Luis Arce,
"cuando caen los precios, (…) por el lado de las importaciones, nos
beneficiamos con precios más bajos, vamos a erogar como país menos dólares para
comprar la misma cantidad de diésel y gasolina”.
Entonces, con mayor razón y justicia,
deben rebajar los precios. Porque si no, el Gobierno le estaría “ganando” al
consumidor especulativamente!
Asimismo, si según el Presidente Evo,
“estamos mal en tema de líquidos, gasolina y diésel, por tanto en tema de
explotación de petróleo”, naturalmente, la millonaria importación seguirá
siendo un ‘ítem’ que se subvencione; cuyo coste, dependerá -siempre- de la cotización
del barril de crudo a nivel internacional.
Y si esta cotización baja,
desde una perspectiva sensata y regulatoria, deberían asumirse
"rebajas" en una serie de
precios a nivel interno.
La realidad es que la cotización del
barril de petróleo bajó a $55.91. Cotización (otrora elevada) de la cual depende la millonaria subvención, en los
hechos y en el mismo discurso gubernamental.
Y lo que sucede es que el Gobierno no quiere adaptarse a la realidad, reitero,
de la abrupta caída de la cotización del barril y la necesaria adecuación de
precios a nivel interno.
Dicho de otra forma. Si como Gobierno
pretendían evitar que el Estado “siga desangrándose” con la millonaria
subvención a los carburantes, vistos en un escenario de abrupta caída de la
cotización del barril de crudo (quién sabe sostenida), resulta lógico y
propicio regular los precios, sin tener que afrontar un impacto social como el
de un gasolinazo!

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