Para empezar, debemos
contextualizar que desde su irrupción electoralista el año 2005-2006, la
organización Política “Movimiento al Socialismo-Instrumento por la Soberanía de
los Pueblos (MAS-IPSP)” se resumió en la figura caudillista del cocalero Evo
Morales, sin dejar más que meros satélites a su alrededor y a expensas del llamado
“proceso de cambio”.
Los responsables
de esa enferma construcción que hizo indisoluble el partido respecto del caudillo
hicieron que Morales se dedicara desde un inicio a garantizar su permanencia en
el poder de forma vitalicia, cuasi monárquica. Prueba de ello es la propia Asamblea
Constituyente del 2006, cuyo último fin no era el reformar el texto
constitucional republicano preexistente de 2005 para fingir lo “plurinacional”,
sino introducir la figura de la “reelección consecutiva por voluntad popular” o
indefinida/vitalicia en el actual Artículo 168 CPE, según consta en los Informes Final y
por Mayoría de la "Comisión N° 7
Ejecutivo" (2006-2007).
Dicho intento fracasó, porque
luego los Congresistas que fungieron como “Constituyentes”, el 2008, lo rechazaron
acordando el límite contenido en el actual articulado de “sólo una vez de forma
continua”. Esa primera derrota política fue reconocida por Morales en octubre
de 2008 cuando públicamente dijo que “renunciaba a la reelección indefinida por
la unidad del país”. En efecto, esa "renuncia" fue condición
necesaria para la adopción del texto CPE 2009.
Sin embargo, unos años después, Morales confesó
haber hecho “trampa” desconociendo tal renuncia a la reelección consecutiva al “recortar”
su mandato el año 2009 para burlar el cómputo de mandatos contenido en la disposición
Transitoria Primera.II de la CPE de 2009, repostulando -ya ilegalmente- el año 2014.
Luego, a menos de la mitad del que vendría a ser
su cuarto mandato consecutivo stricto sensu (independientemente de la duración,
si considerásemos sus reelecciones del 2008 -por el Revocatorio- y del 2009 -por
efecto de la nueva CPE para burlar el cómputo reitero-), en febrero del año
2016 se sometió a un Referéndum Constitucional Aprobatorio (que también operó
como plebiscito indirecto de su gestión) para reformar el Artículo 168 CPE incluyendo
la doble reelección consecutiva, como venganza por el acuerdo político del 2008
que evitó su reelección consecutiva indefinida.
Y perdió democráticamente en las urnas, por
primera vez desde el 2005, por un 51.3% que le dijo NO a ese su afán reeleccionista.
Porcentaje que personalmente sospecho fue mayor, considerando la vulnerabilidad
del sistema electoral predispuesto para el fraude sistemático.
De ahí en adelante el Evismo o MASismo (que es
el mismo según explicamos) gobernaba más resentido que nunca con el único
objetivo de violar una vez más la voluntad del pueblo que le había bajado el
pulgar, perpetrando la aberración jurídica de la SCP 0084/2017 con el absurdo
argumento del “derecho humano a la reelección indefinida”.
Mamarracho jurídico que terminó siendo impuesto
para la que sería su última ilícita habilitación a la candidatura Presidencial.
Ya que en noviembre de 2019 el pueblo, en las calles, reafirmó democráticamente
ese su patrimonio electoral/político/Jurídico del 21F expulsándolos del poder, con
el agravante de haberlos expuesto junto al mayor fraude electoral de la historia
boliviana, todo por intentar perpetuar a Morales de forma vitalicia. De hecho, el “MASEvismo” empezó a perder en las urnas el 21F
de 2016, y por eso mismo perpetraron el fraude monumental del 2019-2020.
Finalmente, cabe señalar que los bolivianos
conseguimos reafirmar el Principio de NO reelección indefinida en el Art. 168
CPE, de acuerdo con la voluntad Constituyente, con el carácter vinculante del
21F y con la Opinión Consultiva 28/21 del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, como ORDEN PÚBLICO para la posteridad.