El "Willka Kuti" del 21 de junio quizás sea la segunda fecha
inventada más famosa de Bolivia, después del "Día de la Amistad" (23
de julio) impuesta con fines comerciales por la empresa Inspiración Cards en
los años 90’ts.
Algunos creen celebrar
el año "5.532" con un falso aire "milenario", recibiendo
los primeros rayitos del sol (con bloqueador de “skincare treatment”). No
obstante, esta festividad denominada "Willka Kuti" (retorno del Sol),
"Inti Raymi" (fiesta del sol) o "Machaq Mara" (Año Nuevo)
en el país, fue inventada recién en la década de los 80, con fines turísticos llenar
Tiwanaku de hippies ayahuasqueados, por el "indianista" Germán
Choquehuanca Condori (autodenominado "Inka Waskar Chukiwanka"); quien
también se atribuyó haber diseñado la wiphala que hoy conocemos en una
computadora prestada.
Esa fecha fue
"rescatada" por el ex presidente Carlos Mesa, sin ningún sustento
histórico, mediante su Ley 3018 de 2005 que declaró el 21 de junio como
"Año Nuevo Aymara" y "patrimonio nacional". Esto ocurrió
antes de la expedición del Decreto Supremo Nº 173 del 17 de junio de 2009, que
instituyó el feriado del 21 de junio con fines de simbolismo político
deconstructivo.
Para mayor abundancia se debe señalar que el 20 de junio del 2001, el "indianista"
Germán Choquehuanca Condori escribió el artículo titulado “Machaq Mara del
Tawantinsuyu”, en el que reconoció haber manipulado el denominado “Calendario
Mara Wata de 13 meses y un día suelto”, inventándose la reciente festividad del
"Willka Kuti" con lo que probadamente resulta que no es “ancestral”.
En ese artículo Choquehuanca Condori narra que, en 1979, cuando viajó a
Tiahuanaco “(‘) para diagnosticar la conciencia que tenían sus hermanos sobre
el Intiraymi”, llegó al pueblo “para proponer la práctica del recibimiento del
Inti Tata el 21 de junio, sin embargo, cuando conversó sobre esto con los
vecinos ellos le cuestionaron e incluso un hermano aymara le llamó diablo y
‘sajhra’ y que ellos solo reconocían el 1 de enero como el año nuevo cristiano
además por ser ese día el de la circuncisión de cristo.” (sic). Al notar esa reacción, el autor se frustró, y en
la actualidad nos permite verificar que históricamente los habitantes
altiplánicos están profundamente cristianizados a pesar de los intentos
políticos por deconstruir esa fe y verdad.
Por otro lado, no deja de resultar curioso que celebren un “año nuevo
aimara, amazónico y del Chaco” de un solo día, sin otras fechas porque carecen
de un calendario completo y con fundamentos históricos serios que les permita
cómputo alguno. Además, lo hacen el 21 de junio dentro de nuestro calendario
cristiano o gregoriano, paradójicamente.
Los historiadores y antropólogos serios desmienten ese falso calendario
con "más de 5.000 años" (de supuestos "cinco ciclos anteriores a
1492"). Puesto a que, por ejemplo, "los primeros asentamientos
agrícolas en ese territorio son de 1.500 años antes de Cristo, y el desarrollo
en Tiwanaku se dio en el 400 de nuestra era." (Ver en trabajos de Carlos
Lemuz, Alexis Pérez, Jédu Sagárnaga, Thérèse Bouysse-Cassagne et al.).
Durante el periodo de gobierno Evista algunos de sus defensores
ayahuasqueados, incluso, llegaron a afirmar que esos "ciclos anteriores a
1492 no representan cinco milenios, sino 160.000 años". Y en sus relatos
aparecen hasta Anunnakis. Con lo que quedó probado que cada año que pasaba
deformaban más el ficto cómputo de su calendario, introduciendo nuevos
personajes, y creyéndose "seres eternos, sin principio ni final."
En fin, los "yatiris" seguirán haciendo "su ritual"
persignándose cristianamente.
Publicado en El Deber

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