Frente al colapso del
estatismo populista del fallido “modelo plurinacional” y la irrupción de nuevas
voces que se reivindican como “liberales” en Bolivia, se vuelve pertinente
revisar el contexto original de ese ideario, que adquiere renovada vigencia en
la actualidad.
Como ha señalado el
profesor F. X. Barrios Suvelza (Teoría de la Privatización, 1994), los
términos neoliberalismo y economía social de mercado nacieron
como parte de una misma matriz conceptual en Alemania entre finales de los años
veinte y los años treinta. Ambos conceptos alcanzaron su mayor desarrollo en la
inmediata posguerra. Sostiene Barrios que —en sus postulados y objetivos—
coinciden con lo que décadas después se denominaría “modelo neoliberal”,
aplicado en países como Bolivia desde 1985.
Tanto la “economía
social de mercado” como el “neoliberalismo” surgieron autoentendidos como un
tercer camino frente a los dos extremos ideológicos del siglo XX: el comunismo
—concebido como tipo ideal de “economía centralmente administrada”— y el capitalismo
decimonónico —representado por la idea de un “mercado total” sin restricciones.
Al considerar ambos modelos como esquemas irrealizables in strictu sensu,
sus impulsores anticipaban la necesidad de un equilibrio entre libertad
económica e intervención racional del Estado.
Desde una perspectiva
histórica, el surgimiento del paradigma neoliberal se fue una reacción
estructural en los años treinta frente a tres grandes amenazas: la
monopolización creciente que anulaba la competencia, la influencia expansiva
del keynesianismo desde la Gran Depresión, y la doble presión ideológica
e institucional del sovietismo por un lado, y del nazismo y sus
homólogos por el otro. De ahí el énfasis de pioneros como Heinrich von
Stackelberg, Walter Eucken, Ludwig Erhard y Alfred Müller-Armack en recuperar
los mecanismos de mercado como base de un funcionamiento económico competitivo.
Ellos verían, en cierta forma, que el keynesianismo representaba una amenaza a
la “libre iniciativa”.
Barrios Suvelza señala
que, tras la Segunda Guerra Mundial y la centralización extrema de recursos,
los neoliberales alemanes vieron la necesidad de ofrecer al pueblo una
alternativa doctrinal frente a la coyuntura marcadamente “socializante” de la
época. Pese a lo ingenioso de esta operación, los neoliberales no podían evitar
la atracción simbólica que aún ejercía el socialismo soviético. No sería sino
hasta bien entrados los años cincuenta cuando la socialdemocracia alemana
occidental abandonaría definitivamente las grandes socializaciones.
A diferencia del viejo
liberalismo —que rechazaba toda forma de Estado—, el neoliberalismo admitía un
Estado normador de la competencia, confiaba en la racionalidad del agente
económico, legalizando intervenciones mínimas y desarrolló técnicas de
reducción del aparato estatal sin abolirlo. De ahí que el neoliberalismo
alemán, en su formulación original, se apoyara en principios como la libertad
de precios, la estabilidad monetaria, la competencia sin monopolios, la
inviolabilidad de la propiedad privada, la responsabilidad empresarial y un
papel estatal limitado.
No sorprende, entonces,
que se haya interpretado como una economía normada por el mercado, donde el
Estado sólo interviene en circunstancias extremas y sin alterar los precios
relativos. La llamada “economía social de mercado”, surgida en 1948 como intento
de síntesis entre liberalismo y justicia social, no logró evitar recaídas
keynesianas. Entre 1946 y 1967, Alemania pasó del crecimiento extensivo al
intensivo, lo que demandó una mayor inversión estatal en educación, tecnología
e infraestructura. Sin embargo, el dogmatismo antiestatal del neoliberalismo
impidió una acción eficaz del Estado, lo que a la postre derivó en su propio
reflujo doctrinal.
De esta revisión se concluye que incluso el neoliberalismo más ortodoxo debió reconocer que, en la práctica más que en la teoría, sin una intervención estatal —práctica y mínima— no es posible un equilibrio duradero. El mercado, así, deja de ser dogma para recuperar su rol protagónico.
Publicado en El Deber y Visión 360
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