“No se come, no se duerme, no se ahorra y no se gana bien”* A.G. Linera
El apetito del masistoide es del más salvaje instinto animal (si de algo se los puede categorizar). El masistoide como bien lo dijo el sosegado "camarada linera"@hushmail: "el servidor público no tiene familia". Claro es la confesión que nos revela las dolencias y carencias más íntimas de estos seres. Estos elementos patológicos "sacrifican" a ese algo que ellos consideran "familia"; remitiéndome nuevamente a las (des) valoraciones linerianas que distinguen -1º- la “familia” del individuo particular y privado (que dice él mismo “hay que amarar”) de -2º- la no “familia” del sirviente público y político.
Pero esto no se finiquita aquí, en lo que ya es una deducción dantesca y prospectiva de “los adentros” de estos compañeritos del cambio (en base a las mismas declaraciones públicas y reincidentes del vice pluriviano). Pues en razón de esta carencia y des valoración de lo elemental y lo humano -la sin familia-, el masistoide recurre a una suerte de compensación anímica y satisfacción física con el sometimiento patibular de sus mismos sujetos, los masistas (codicia, “sacrificio”/traición, auto atentado, auto destrucción). Y también se goza de su prosecución vindicativa contra los sujetos a los que considera sus enemigos.
Los sirvientes públicos encuentran en la prensa (inclusive en esa parte de ella tan detestada, desacreditada y culpada de falta de simpatías para con el Tirano Cholus Rex masista) el momento confesional. Recuerdo y sobresalto una declaración que el presidente Morales efectuó en los inicios prebéndales de su maquinaria electoral, decía “mi padre le robaba a mi madre para regalar a los demás”. Ah! Hay dos posibles versiones. La 1º que efectivamente Morales sénior haya, robin hoodescamente (en los Orinoca Fields), compartido sus bienes con el resto, necesitado o no. Y lo 2º que Morales vástago hayasé inventado la sanata para edulcorar su momento de prensa con ese precedente que según recuerdo en su expresión facial lo tenía orgulloso. Pero lo único cierto es que ambas versiones tienden a justificar lo que hoy en Bolivia se le denuncia y lo que ellos encubren de cierta forma.
Esperemos que estas sesiones públicas de sincericidio (inconscientes, desmoles ese privilegio) se sigan suscitando y tal vez. Solo tal vez sean utilizadas estas confesiones como coartadas de excusa mental en la sentencia que les depara la historia y su pueblo.
*En esta enunciación del placer material ausente se halla un: ¿es decir que no se vive bien? Bueno aquí eso parece que solo se aplica para la magistratura del vicepresidente. Ya que a J.E. Morales se lo nota regordete, sonriente, con un algo de ese su humor criollo y a veces desgastado; jugando en los nevados, en los valles y llanos; viajando, enamorando, bailando y vistiendo…gozando del poder.
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