“Cuando uno lo hecha un buen discurso, se dice jallalla (palmitas de mano en posicionamiento de impulso) porque el aplauso aplasta las energías.” David Choquehuanca declara cosmovisión indígena con sorpresiva "dinámica de grupos".
Así es. El título de la presente entrega es un saludo a estos seres, los nuevos hermanos de los compañeritos del proceso de cambio. Los hijos de la madre tierra. Que conste que es una “Jallalla” y no así un saludo con aplausos -occidental capitalista- ya que el aplauso según el canciller David Choquehuanca “contamina el medio ambiente”, “aplasta energías”, “porque aplauso es aplastar”.
Uno se pregunta si es que un consumidor de productos sanos, frutas y verduras, ejerce canibalismo al comerse a sus hermanitos por la madre tierra. Si un deportista que se hidrata le está secando los extraños pechos a la madre tierra -en adictivo complejo de Edipo-, “si el agua es la leche de la madre tierra”. Bueno que la nacionalicen antes de que se acabe…
Hay una necesidad apremiante por metaforizar a tal extremo que la intención traductora del canciller y los suyos, recaiga en lo patético. ¿Ricardo Arjona se quedará sin trabajo? O es que el indígena es tan dulce poeta, de las Américas, como para resistirse unas cuantas palabras a la madre tierra.
La CMPCC por sus madreterrianas siglas (alternativas al reducido y capitalista: Cumbre de Copenhague) nos expone a la vergüenza más grosera, que solo el atrevimiento del masistoide puede condenarnos ante el mundo. Y es que es espectacularmente bufonesco escuchar y observar al canciller Choquehuanca en un papel de diccionario/traductor de terminículos salidos de quien sabe que estiramiento antojadizo del idioma indígena.
¿El que el canciller, que no aplaude, traduzca sus creaciones al castellano convierte sus antojitos en verdad, única, e impositiva realidad? ¿Así, por medio de una traducción parcial y ridícula la tierra se va a “sanar”, se va a regenerar y evitar su natural desgaste? ¿La naturaleza, la madre tierra entiende aymara, es políglota? ¿O Solo entiende idiomas indígenas, no parla occidental, es decir castellano u algún otro; la tierra será de izquierda o de derecha, discrepará con las “Mujeres Creando” o será otra de las “indias putas juntas y revueltas”?
Pero el canciller además de hacer de diccionario (so)pena, también rindió honor a su bíblico nombre al profetizar la creación de “una nueva vida”
y de “un nuevo ser”. Sin escaldo prosiguió con una interpretación sectista anunciado la aparición de “hombres de luz”, ¿Hombres luciérnagas? The movie...
Me pregunto finalmente si “eses” masistoides, disque indígena/ pro madre tierra, se remuerden cuando después de “compartir”, o como bien dice el David C. “saber beber”. “Le desaguan” por borrrachos mal educados en las calles, en los campos con público o sin él.
Ah! pero es que seguramente es uno de “eses” usos y costumbres de “movimiento campesin(a) indígen(a) originari(a)”. De “eses” que solo comen en “plato de barro”, que se hace tierra si se rompe; y que visten solo “poncho no sintético, no de nailon que protege de la lluvia, del frío sin contaminar” (no como el ”poncho del occidente -plástico-, del capitalismo que contamina” a pero reconociendo que evidentemente evita caer el agua). Agregaría de que fuesen ponchos o sacos con alegorías indígenas confeccionadas por BCP, Sillerico o algún otro suntuoso cobrador textil. ¿La madre tierra a la moda, la madre tierra viste barato o caro?
Al final que le importa la madre tierra, la alternativa lucha al capitalismo si al protagonista solo le interesa figuretear como quien organizo el capricho, que sí que no se condice con la prometida austeridad desde que se sentó en la Presidencia.
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