martes, 5 de octubre de 2010

Plétora rol el de una víctima discriminada

A la luz pública el sentido de la proyección de la "Ley contra el racismo y contra toda forma de discriminación" responde a una sobre carga del rol de la víctima de "cualquier forma de discriminación y/o racismo".

Lo hace más allá de los efectivos hechos discriminatorios, sus causas y consecuencias societales. Lo hace desde el pretérito -histórico- como constante subterfugio de su programático afán por escarmentar contra quien le gobierne su odio.

Más de un servidor público "se siente identificado" con el zaherido fin detrás del proyecto oficialista. Una "identificación" que nace a partir (únicamente) de su "rol" de víctima. Más no desde su situación de también ejercitante de rasgos discriminatorios. Cuando se refiere al pasado "neo liberal", el "aburguesamiento de clase", a la "colonia", a la "República", al "oligarca", al "blanco", al de "derecha", al "empresario/no oficialista", y demás de sus categóricos enemigos.

Este rol de la victima discriminada halla su exceso cuando se la estigmatiza primero con fines político-prebendales. Y segundo, cuando el rol de la víctima es unidireccionada hacia la vindicativa revancha. De un "sector" que históricamente aparece como discriminado respecto de otros.

Puede que la discriminación y el rol de la víctima les sean necesarios a determinados grupos sociales que lucran políticamente de esas situaciones; de discriminación y de víctima discriminada. Hasta aquí el programa oficialsita no supera su contenido racista-vindicativo.

Todo lo que se proponen hacer siempre emerge desde la revancha y el "ahora nos toca 500 años también". El oficialista de hoy, bien pudo superar esas premisas que mal que bien cada día se desgastan más y son responsables de un incremento significativo en los índices de odio y maldad entre bolivianos.

Los ahora responsables del poder político están engendrando un fenómeno peor del que conocen y del cual se auto identifican como víctimas. Están ellos mismos manufacturando lo que en el futuro será una "política del odio" y de la "revancha". La cual no solo les alcanzará para vengarseles, sino que los hará históricamente responsables por siempre. Condenándolos al olvido y a la prohibición del recuerdo, por el tamaño daño que terminarán profiriendo a los bolivianos.

Finalmente alguien platea que estos temas y muchos otros se resuelven por "amor"... Una prueba de ello.

[Déjame ponerlo de esta manera:


¿Quién quiere destruir a los judíos? ¿Quién quiere moler sus huesos hasta convertirlos en polvo? ¿Y quién quiere verlos ascender de nuevo? Más ricos, más exitosos, poderosos, más cultos, más inteligentes que nunca?

¿Usted sabe lo que tenemos que hacer entonces?

Nosotros tenemos que amarlos. ¿Qué? ¿Dijo él "amar a los Judíos"? Es extraño, lo sé. Pero con esta gente, nada es simple. El Judío dice que lo único que quiere es estar solo para estudiar su Torá...hacer un pequeño negocio...fornicar con su esposa ninfómana, pero no es cierto. Él quiere ser odiado. Él anhela nuestro desprecio. Se aferra a este, como si fuera la esencia misma de su ser.
Si Hitler no hubiera existido, los judíos se lo hubiesen inventado. Pues sin tanto odio, el pueblo así mismo llamado "elegido", desaparecería de la tierra. Y esto revela una verdad terrible y el meollo de nuestro problema como nazis. Mientras peor se los trata a los judíos, más fuertes se vuelven. La esclavitud de Egipto los convirtió en una nación. Los pogromos los endurecieron. Auschwitz dio a luz al Estado de Israel. El sufrimiento, al parecer, es el crisol de su genio. Así pues, si los Judíos son, como uno de los suyos ha dicho... un pueblo que no tomará un ''sí' como respuesta...vamos a decirles ''sí'' a ellos. Ellos crecen en la oposición. Dejemos de oponernos a ellos.

La única manera de aniquilar a este insidioso pueblo de una vez y por todas...es abriéndoles los brazos, invitándolos a nuestras casas...y abrazándolos. Sólo entonces se desvanecen en la asimilación, la normalidad y el amor. Pero no podemos pretender. El Judío no es nada si no inteligente. Él verá a través de la hipocresía y la condescendencia. Para destruirlo, debemos amarlo sinceramente. Si los judíos se refuerzan con el odio, no sería esta...la destrucción de la que tú hablas, ya sea por amor o por cualquier otro significado...la que los hace más poderosos de lo que ya son? Sí. infinitamente más. Ellos se convertirían en un Dios.

¿Es el destino de los judíos el de ser aniquilados para que puedan ser vencidos? Jesús entendió esto perfectamente. Y mira lo que se logró que con la sola muerte de un judío iluminado. Imagínese lo que sucedería si matamos a todos.]
Daniel Balint/The Believer

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