viernes, 1 de octubre de 2010

El atentado a la soberanía ecuatoriana

"Es un intento de golpe de Estado al ALBA y a UNASUR"

Es el permisivismo del espejismo internacional el que ocasiona que ajenos Estados pretendan entrometerse en dónde su soberana-violatoria "condena" no es bienvenida.

¿No es acaso un intento entrometido el de los ajenos manifiestos sobre lo que ocurrió en Ecuador?

Pero quién les hace creer, a los ajenos, que su chillante manifestación no es igual o peor de aquella que ellos mismos andan sé renegando. Esa gastadita reclamación contra formas de intervención del "Imperio".

Por si acaso las "condenas" o "repudios", manifestados por el concierto internacional de ajenos temerosos de que les ocurra próximamente lo mismo, es una forma de intervenir en el devenir irresistible de las soberanías latino americanas.

Siendo el mofletudo orate venezolano la mayor expresión e intención del animus intervencionista. Cuando como en el suceso de Honduras, el ajeno éste se atreve a "llamar a los militares ecuatorianos a evitar el golpe de Estado". Que formita de hacerse ver como parte interesada del conflicto y figureti del "militar llamado". En éste ajeno orate su patología de creerse ser el Libertador Bolivar, le hace pensar que los soberanos pueblos de la América Latina le deben "patria o muerte" o "subordinación y constancia". En cierta ocasión dignos soldados bolivianos lo mandaron a callar con el silencio a ese su "llamadito".

Claro que ninguna de las "condenas" podría calificarse como forma de intervención, ya que las mismas provienen del presupuesto del común-régime zurdista. Esa es la clave de la certificación política en la "condena" al suceso interno ecuatoriano.

Si la "condena" es manifiesta por gobiernos no alineados en la zurda órbita, la "condena" pasa a ser desacreditada políticamente por una silvestre conveniencia. En el caso del pronunciamiento colombiano esperecé que se llegue al descrédito zurdo-político. Seguramente con la excusa del conflicto fronterizo por las FARC's.

Sin embargo esa no-alieneada "condena" no llegaría ser tan solo "intervencionista" (en este caso sí, para los ajenos), sino que "conspirativa" y direccionada a su paranoia de posterior "incursión imperialista" (Colombia o Paraguay).

Así nomás se resumen las apariencias del integrasionalismo latino americano.

Cuando la condena debería ser respecto de cualquier forma de intervencionismo en los asuntos internos de los Estados.

Un pueblo debe ser juzgado en la medida en que sabe administrar sus asuntos, distante de las referencias del espejismo internacional.

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