jueves, 24 de marzo de 2011

El síndrome de Forrest Gump en el masistoide

De un tiempo a esta parte, en la parásita gestión oficialista, se pueden evidenciar que sus aparentes conquistas (en pro de sus oligo-k'ara-roscas) se les fueron dando más por errores y déficit's de sus adversarios que por virtud de los mismos deconstruccionistas. 

Así y rescatando un interesante artículo, al respecto del desenvovimiento laboral, de una carrera profesional, titulado el "SÍNDROME FORREST GUMP"* es que se puede reseñar :

[Es normal que (...) se les vayan dando las cosas casi por casualidad. Sin ningún control, ni administración van avanzando en su carrera y llegar a ocupar jefaturas, subgerencias y gerencias casi por destino, azar....] 

Por análoga interpretación al campo de la actividad política del oficialismo ¿Acaso su oportunismo en el poder político no es sino el suyo aprovechamiento de la ausencia propositiva que otros (los llamados) debieron imponer. Los oportunistas sociales, advenedizos históricos, no conocen virtud o mérito alguno más que la despechada prostitución de, sus siempre puestos a la venta, "valores personales". Y en las más de las veces , en río revuelto, el manipuleo mediático (socioloide, a-científico, antropopayasiano y pajpacunesco) de unas cuantas "conciencias"-rebaño.  

Así mismo el oportunismo, historico-advenedizo, del masistoideista proceder satisface un otro supuesto del síndrome descrito: 

[¿(...)la sensación de que el medio te grita "Corre Forrest Corre!!"?, Eso sucede cuando no tienes ningún control sobre hacia dónde ni cuando debes/quieres llegar.] 

Con esta última descripción se demuestra la real motivación para la consagración del "Jiliri ilpiri". Logrado en imagen y conducta absolutistas, violentamente instintivo, descontrolado e irracional. Acompañado a su vez de un sentido de perpetua persecución paranoide, que es alimentada por "las voces" de sus llunku's sucedáneos, que lo necesitan mantener así, y en función de ello establecer vínculos de llunku-dependencia en el "Jiliri ilpiri". 

Finalmente el "Jiliri ilpiri" cae preso del origen "casual", oportunista, de su breve momento en el goce y abuso del poder político. Así como cae dependiente de esas llunku-voces (también oportunistas) que le atormentan, lo inducen a la fantasía, al ensimismamiento, y lo chantajean emocionalmente. 

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