martes, 1 de marzo de 2011

Régimen político y narcotráfico

[NO FUE EL GOBIERNO Para el exviceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, lo más grave de la detención de Sanabria, es que no fue el Gobierno el que lideró la investigación y la captura, sino la DEA de Panamá y Estados Unidos. “Esto nos demuestra la ineficiencia del Ministerio de Gobierno y de la misma Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y que los narcos han penetrado al Gobierno, en sus altas esferas”.]*

No es que sean "harinas de costales distintos", la hoja de coca y su inevitable destino sintético van casados, bendecidos, por un afán político y de criminalidad sin escrúpulos.

Muchas veces las sociedades (andinas) donde confluyen doctrinas políticas radicales con una alta productividad agrícola de la hoja de coca, son fácilmente compenetradas por el afán criminal. Son dos circunstancias que se complementan y que juntas mantienen un nexo causal cuasi perfecto. Así el régimen ideológico (el gobierno centralista) sirve como herramienta de control, de intervención y monopolio de todos los resquicios estatales que permiten la manutención de una  -relativamente estable- cadena productiva de la cocaína.  

La disposición de roles en estas asociaciones del ilícito es clara: 

-El régimen político -ideológicamente- reviste a la hoja de coca con un carácter sagrado, con el cual garantiza su desmesurada existencia agrícola (siembra y cosecha). Utilizando, manipuladamente, a la cultura como medio de su político/ilícito fin. Estos regímenes políticos son ellos mismo quienes desprestigian el valor cultural de la hoja de coca, manchándola de narcotráfico. Puesto a que el grueso de esa desmesurada existencia agrícola tiene como destino la cadena productiva del narco.

-El régimen político con su reconocido carácter monopólico (falso soberanista) expulsa a los organismos, agencias y agentes extranjeros (DEA) quienes tienen (según convenios de mutua cooperación) por labor la de prevenir que la cadena productiva del ilícito prospere. Evidentemente que estas agencias internacionales no es que gocen de una credibilidad al 100%, pero a que se deje en manos del monopolio político del régimen el "control" discrecional/absoluto deja mucho más que desear. El régimen político justifica su intención sobre el monopolio de la cadena productiva del ilícito en una impostora "soberanía". 

-El régimen político encuentra en el mercado ilícito de la cocaína una fuente providencial de ingresos que no solamente benefician a las altas cúpulas políticas gubernamentales (dirigencias partidarias). Muchas veces los mismos narco-ingresos (narco-créditos) son destinados a cubrir (en parte) políticas estatales que fueron prometidas en campaña electoral. Así mismo los narco-ingresos sirven (y a en grandes porcentajes) para mantener al régimen político "aceptado por la sociedad"; narco-ingresos destinados para la corrupta compra de adeptos sindicales y otras fidelidades.   

-El régimen político tiene regímenes políticos vecinos (regionales) que comparten su discurso ideológico. Esos regímenes vecinos son muchas veces cómplices y socios en los narco-negocios con la prestación y contra-prestación de soberanos favores. De ahí que no escatiman tiempo ni dinero a la hora de emitir ingentes cantidades de créditos (a bajos intereses) al régimen político propietario (territorialmente) mayoritario de la cadena productiva del narcotráfico. Puede ser que el régimen político haya encontrado una forma transnacional (vía créditos, cooperaciones) para la legitimación de sus ganancias ilícitas.

-El régimen político finalmente permite la existencia de células delictivas (nacionales e internacionales) que se dedican a dinamizar la cadena productiva de la cocaína, tanto dentro de la frontera como fuera de ésta. Narco-células que manifiestamente se hayan confabuladas con la institucionalidad -del centralismo gubernamental- que más bien se debería dedicar al control, la prevención y la intervención de la cadena productiva del narco.

Concluyentemente este tipo de regímenes políticos co-parasitarios con el narcotráfico son VICIOSOS/ADICTOS DEL PODER, DEL ABUSO DE ESTE, PERO SOBRE TODO SE VUELVEN DEPENDIENTES DIRECTOS E INDIRECTOS DE LA SUBSTANCIA ILÍCITA!

 ¿Y QUÉ ES LO QUE SE DEBE HACER CON LOS ADICTOS?...

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