(De la delincuencia cultural)
Con respecto de quienes osen violar
la simbología Chuquisaqueña, sin fundamento alguno más que el reniego social/vindicación clascial y la agobia de su ruidoso vacío identitario-existencial:
- Tal vez y por correspondencia, debiéramos
proponer la institución de figuras jurídicas aptas para permitir que,
quienes no se sientan identificados con la identidad Chuquisaqueña y su
simbología, ante el Órgano electoral, o de repente ante el Órgano Judicial,
sigan un procedimiento voluntario de "renuncia a la identidad que
nunca tuvieron", tal cual en las modernas legislaciones se estableció
permitiendo la renuncia a la identidad en su esfera de género sexual. Con
esto se evitaría (otorgando seriedad y seguridad a los deseos y peticiones
de los administrados), que aquellos a quienes la identidad Chuquisaqueña
no les "responde" a su ser ni a sus finalidades
socio-politiqueras, utilicen su “simbología” para "crearse
finalísticamente" un espacio de opinión y de oferta política
coyuntural sin trascendencia alguna.
- No debieran los "ofrecidos renunciantes
identitarios" olvidarse del Primer Grito Libertario de América,
expedido el 25 de Mayo de 1809. Y tal vez también debieran conocer, si a
sus intereses socio-politiqueros sirve mejor, y al mismo tiempo de “contra-argumentar”,
que el Grito Libertario Paceño (instruido por emisarios venidos a La Paz
desde Chuquisaca, por cierto), ya no incluía en su proclama al Rey, y por
ello, supuestamente, era "más verdadero". Incluyendo sin
embargo, a las utilitarias y "sugeridas contra-argumentaciones",
valientemente claro está, sus renuncias a sus tan cuestionadas y
(re)negadas identidades, y por contrario la asunción de otras, más
convenientes “político-discursivamente" en estos pluri-tiempos. Limbus
indetitae
- Los Chuquisaqueños somos libres y precursores
de la Libertad. Orgullosos además de nuestros orígenes y de nuestra
tradición y de nuestra simbología. Por lo que resulta entonces un soberano
disparate el creer que, por el -aparente- cambio gradual de un régimen
acaecido en el nacimiento de la República de Bolivia, bajo el ocioso y
utilitario "cuestionamiento" de aquel ser acomplejado
y carente de identidad, a los pertenecidos en la identidad Chuquisaqueña
(por el hecho de ser españoles o criollos) se los pretenda (amparados en el
"cambio simbólico") expulsar o “asesinar civilmente”,
desconociendo su tradición, y la de sus descendientes criollos o mestizos.
¿Interesante muestra de libertad hubiera sido esa, no?
- No se confundan los interesados proponentes
del falso y vacuo tema de discusión. La democracia, carece de fuerza moral
y coercitiva, así como el Estado de Derecho, para intervenir en la esfera
de conciencia del ciudadano y gobernar sus pensamientos, sentimientos y
creencias. Ya se verá entonces también, el adicional ridículo de su falso
debate "autogenerado", con respecto al asalto cultural que
guiados por brunas intenciones promueven.
- Finalmente, dicen que las propuestas
(discursos) deben ser acompañadas con acciones. ¿Por qué entonces, en la
mayoría de los casos, los pseudo “descolonizadores” plurinacionales, no
comienzan renunciando a su “colonial” apellido para ganar credibilidad?
¿Pueden, así como tan fofamente afirman con respecto del orgullo filiar y
la identidad Chuquisaqueña, renunciar a sus vínculos filio-ascendentes? ¿O
es que, para algunas finalidades y circunstancias les sirve (v.g. trabajo,
contactos, estatus, estudios, becas, conexiones ONG'riles, y demás
parasitarios beneficios), como a veces también les debe servir el decir,
aunque de dientes para afuera, "soy Chuquisaqueño”, sin
conciencialmente serlo?
¡Non plus ultra!

