jueves, 30 de septiembre de 2010

Aparentismo envolvente

El servidor público oficialista y central está muy por debajo de sus mismas expectativas como para considerarse estratega de una de las más occidentales de las estrategias del mundo clásico.

No solo porque el arquetipo occidental de la “estrategia envolvente” requiere de arte. Sino y sobre todo porque todo el tumulto oficialista tan solo intenta “dorar la píldora” del hilarante comentario de su primer servidor público. Picardía la de la entrevistadora que lo descubrió como el alumno social, sin el más mínimo de los atisbos del arte político y la previsión del discurso.

Sin embargo gracias a la carencia de tino político y a la improvisación esencial del oficialismo. Este asuntico de la “trampa” y la “contra trampa” en el cómputo constitucional tuvo que haberse descubierto recién en las vísperas del evento electoral lejano.

El desgaste paulatino, en razón de la prematura intención/incostitucional, hasta el entonces electoral será inevitable. A lo que el aparentismo envolvente deberá volver a “relocalizar” votantes de un extremo geográfico al otro (Chimoré/Pando), empadronar niños, muertos y todas esas sus siempre vistosas mañas.

[“Lo que hubo entre oposición y mayoría (MAS) fueron estrategias políticas… esta actitud bloqueadora de la minoría de no aceptar la aprobación de la nueva Constitución si no se incorporaba el artículo transitorio... quería impedir la reelección del presidente Evo”, expresó.]*

Ah es decir que no fue tan solo un rumor el que el servidor público -aplazado- posea un carácter de “indefinido” en una CPE clamada como “pluralista” o comunitario-democrática. Más apariencias.

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