miércoles, 28 de septiembre de 2011

TIPNIS Y TRANSNACIONALES


 
Al respecto de la problemática TIPNIS, más enfáticamente de los trasfondos y nodos de presión, se pueden distinguir los intereses  transnacionales desde dos planos: el formal y el informal.

1. Intereses de las transnacionales informales: Básicamente la depredatoria construcción de la carretera responde a los compromisos asumidos de “los interesados” con el ilícito. Un ilícito que por sus dimensiones sociológicas debe ser considerado como un fenómeno transnacional. Ya que la carretera, esencial para la economía del ilícito, no es sino un corredor para el:  

  • NARCOTRÁFICO;
  • CONTRABANDO (fauna, flora, enseres comerciales en general);
  • Y TRÁFICO ilícito en general
 2. Intereses transnacionales formalesEn esta categoría yacen los intereses de lo que convencionalmente se denomina bajo el título de “transnacional”, entendida como empresa. Es decir aquellas personas jurídicas, o también llamadas “empresas extranjeras”, cuyas operaciones no se resumen en una sola región nacional y/o continental. Y que con esas mismas operaciones (según el rubro) es que pretenden disfrazar ilícitos fines. Si bien aparentemente se presentan formales, este tipo de intereses transnacionales, no por ello dejan de ser en sus motivaciones y fines altamente cuestionables. Asimismo cabe cuestionar si no son las transnacionales formales (empresas constructoras p.ej.), las sustitutas de las -hoy enemistadas con el centralismo- ONG's. Que a diferencia de las ONG's, las transnacionales formales, ya no radican su oferta programática en y con fines socio-ideológicos, sino para peor, con fines netamente mercantilistas/capitalistoides. 

Con respecto al TIPNIS (y los intereses transnacionales formales) se puede identificar a la  empresa OAS, adjudicataria la misma de la construcción de la carretera. Una empresa que desde el momento en el que se adjudicó la construcción presentó una serie de relevantes irregularidades, como ser:

  • la única empresa en presentarse a la “licitación pública”;
  • así como de presumiblemente ser una empresa que en su momento había financiado la campaña política del MAS, y que hoy por hoy le cobra los compromisos asumidos al oficialismo (en este punto cabe destacar que la OAS y el oficialismo se vienen “cooperando” desde cuando el masismo tan solo tenía escazas diputaciones);
  • las denunciadas sospechas sobre el millonario sobreprecio en el costo real del diseño;
  • entre otras.
Podría indicarse que tras los intereses transnacionales formales se encuentra la corruptela burocrática y la prebenda política. Evidentemente ilícitos como en los intereses transnacionales informales, pero que sin embargo se encubren y perfeccionan tras la fachada de la empresa constructora (persona jurídica), no siendo delitos de comisión directa como los calificados de informales.

Concluyentemente se puede evidenciar que tanto para los intereses transnacionales formales e informales es necesaria la construcción sobre el “tramo II” (hecho público por el oficialismo, y al mismo tiempo negado por este) que atraviesa depredatoriamente al TIPNIS.  No menos importante es recalcar que la movilidad social anómica y anémica* que se promueve solo y entre las "élites emergentes" del centralismo oficialista, hace del ilícito su caldo de cultivo.
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*MOVILIDAD SOCIAL ANÉMICA Y ANÓMICA

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