En este momento, el Evismo
"zombie" ha optado por volver a su papel de "oposición en las
calles" arrogándose un malestar general contra la reciente autoprórroga de
los mandatos de EX magistrados judiciales. Esto ocurre en un contexto en el que
no existen protagonistas de oposición -convencional- en el espectro político
contrario, y de manera paradójica, la arremetida Evista se dirige en contra de
su propio Gobierno. Hecho que revela el agotamiento tanto político como
socioeconómico-cultural de su propio "modelo", el cual, tras 18 años
de reproducción basada en la impostura y el fraude estructural, ingresa en una
irreversible fase de autodestrucción voraz.
A
diferencia del “empate catastrófico”, en términos Gramscianos, que condujo a la
accidentada irrupción del Evismo en el poder el 2006, el “empate” de ahora no
identifica una “confrontación de dos visiones de país” o de “dos proyectos
políticos con fuerzas de atracción programática y movilización semejantes” que
finalmente haga prevalecer a una sobre la otra. La particularidad es que, entre
las "variantes" Evismo Vs. el Arcismo, NO hay nada
alternativo, menos creativo, ya que simplemente afrontan una destrucción
recíproca.
En
otras palabras, se podría decir que “LO VIEJO NO TERMINA DE MORIR” (Evismo) y
"LO QUE INTENTÓ SER 'NUEVO', NACIÓ MUERTO” (Arcismo); a causa de una misma
patología “de base”, que es la megacorrupción sistémica dado su connatural
lumpenaje.
Ahora
bien, cabe señalar que quienes profesamos un sentido común civilizado diferente
al wiphaleñismo decadente y somos firmemente contra-Evistas NO nos
vamos a aproximar al Arcismo sólo porque este simule defenestrar y perseguir al
Evismo. Y tampoco nos vamos a juntar con el Evismo porque usurpe banderas
mediáticas contra el Arcismo para atacar su ruinoso régimen. Porque ambas
"variantes" wiphaleñas provienen de una misma
"cepa" infecciosa, no difieren en su maligna esencia y están en
extinción política como les deparaba el destino dadas sus históricas
limitaciones.
Una
de las causas de este previsible desenlace del MASismo, como
sigla, es que no ha sabido renovarse en el ejercicio del poder por una
serie de contradenuncias internas (los nuevos clanes familiares sustituyeron a
los anteriores en las mismas mañas delincuenciales); y, sobre todo, porque el
Evismo no resigna su enfermo caudillismo y adueñamiento de esa sigla. De hecho,
cuando provocaron el delincuencial vacío de poder el 2019 tras destapárseles el
fraude electoral y que fugaran, les fue “mejor” como pseudo oposición en el
“exilio”. Pero volvieron con un FRAUDULENTO porcentaje electoral el 2020 para
terminar de destruirse.
La
multicrisis a la que nos ha conducido este nuevo escenario de “empate
catastrófico” ha hecho que el Arcismo en su desesperada disputa de poder frente
al Evismo haya decantado en lo que, en Gramsci, se
denomina como “cesarismo”. A decir de este
autor, existen dos formas de cesarismo: “Una supone un progreso; otra,
una regresión.” En ese contexto, el Arcismo es una regresión hacia la
autocracia Evista en su primera década (sin el marketing “indigenista”),
empeorado por el aumento del poder estatal (sobre todo del Ejecutivo), su
obeso-mórbida centralización financiada con billonaria e insostenible deuda
pública, la burocratización de la sociedad y el sometimiento al poder
autoritario de una suerte de dictadura judicial “chuta” (o autoprorrogada), a
expensas de la “desintegración de las instituciones civiles y políticas
y la pérdida de peso de los poderes intermedios entre el Estado y el individuo” (Gramsci).
Siguiendo
la perspectiva Gramsciana, la fragmentación de una fuerza antes “dominante” en
facciones en conflicto abre la puerta para que otra fuerza, inicialmente menos
visible y desde el exterior, desafíe al poder establecido ejerciendo influencia
y sometiendo a las facciones conflictuadas de forma simultánea.
Consiguientemente,
la pregunta culminante es: ¿Cuándo y de qué manera surgirá esa "tercera
fuerza" destinada a "desempatar", presentando, por ejemplo, una
alternativa entre el Estado Plurinacional desfalleciente y la sociedad con hambre
de libertad?
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