Inequívocamente que
tanto la víspera como la resaca carnavalescas son para los bolivianos fechas de
sentimientos encontrados, pues por un lado emerge el tan arraigado vaho de
húmedo festejo bailaresco-alcohoríl, pero por el otro lado se asoma el recuerdo
de aquél tristemente célebre “carnaval de 1879”, que se lo suele recordar
“triste” -justamente- producto del apego popular por lo antedicho. Un “carnaval de
1879” que, mito o no, subterfugio derrotista o no, perdura siglo tras siglo
como un evento que la memoria colectiva desiste olvidar para bien o para mal.
Caso Argentina Vs. Gran Bretaña: Una pavorosa argenta fustigada por un siempre resuelto bretón
En ese sentido
cabe contextualizar, no tan solo la carnavalesca gestión de la causa marítima
por parte de los plurinacionales, sino también a toda la parafernalia
geopolítica que casualmente se viene suscitando al unísono en la parte sur del
continente americano, al respecto de los diferendos territoriales y los
amañados discursos patrioteros, y la incidencia que estos llegan a tener
directa y/o indirectamente sobre la reivindicación marítima boliviana.
Caso Argentina Vs. Gran Bretaña: Una pavorosa argenta fustigada por un siempre resuelto bretón
La temerosa mandataria argenta, no pudiendo hacer
valer un mejor derecho propietario y/o soberano sobre territorios vinculados
con Gran Bretaña (islas Falkland), a diferencia de lo que hizo la contraparte
inglesa reaccionando inmediatamente para precautelar la autodeterminación
malvinense, instruyó a su Canciller a presentar una “protesta” ante el Consejo
de Seguridad y ante la Asamblea de las Naciones Unidas “sobre la militarización
del Atlántico Sur”. La pávida política exterior argenta procedió con una
“protesta” bifurcada ante dos instancias de un mismo organismo, en la creencia
de que el Consejo de Seguridad (que en precipitadas palabras de la mandataria
argenta, “en lugar de solucionar conflictos, tienden a profundizarlos”) actúa
subordinado a los meros ademanes diplomáticos de la Asamblea de las Naciones
Unidas, cuando ocurre lo contrario. Pues lo que la argenta mandataria ignora es
el hecho que el Consejo de Seguridad, según el Artículo 42 de la Carta de las
Naciones Unidas “(…) PODRÁ EJERCER, POR MEDIO DE FUERZAS AÉREAS, NAVALES O
TERRESTRES, LA ACCIÓN QUE SEA NECESARIA PARA MANTENER O RESTABLECER LA PAZ Y LA
SEGURIDAD INTERNACIONALES. (…)”, es decir, que podrá ejercitar una atribución
que a ninguna otra repartición de la ONU (como la Asamblea) le es reconocida.
En tal sentido la argenta mandataria, producto de su desesperación y temor, se
contradice ya que:
- “Protesta” por “la militarización del Atlántico Sur” ante
el Consejo de Seguridad (cuyo miembro permanente es Gran Bretaña), pero
inmediatamente lo desacredita y lo sindica de “conflictivo” e “incapaz de
resolver situaciones conflictivas”; es decir, que de por sí, la mandataria
arremete ante la ONU con los tacos de punta en son de conflicto.
- Equivoca las naturalezas de las reparticiones de la ONU, las del
Consejo de Seguridad con las de la Asamblea, creyendo causar conflicto al
interior de la ONU sobre atribuciones que su misma Carta las define
palmariamente; descreditando el rol de la ONU en general, nuevamente con
los tacos de punta, para causar más conflicto.
Debe quedar claro
que una situación muy distinta es la inclinación ideológica que la ONU (ya sea
en su Asamblea y/o Consejo de Seguridad) pueda tener, de lo que la argenta
mandataria intente conseguir arteramente desacreditando la labor de la ONU en
cualesquiera de sus reparticiones. ¿Por qué acude si tanto se queja del
servicio y de los prestatarios de servicio?
No obstante, la argenta mandataria y toda su
lánguida política exterior, fueron respondidas por la contraparte británica con
la evidente presencia militar en “aguas internacionales” (portaviones y un
submarino nuclear) para resguardar la auto determinación malvinense, en caso de
suscitarse mayores riesgos para dicha población sobre su condición de
reconocerse ingleses. De hecho, en palabras del mismo Premier inglés, “mientras la gente en las Islas Malvinas quiera
mantener ese status, nos aseguraremos de que así sea y defenderemos las Islas
Malvinas apropiadamente para asegurarnos de que ese sea el caso”*.
Plurinacionales se
mojan en sus “pacíficos” pantalones
Ahora bien, la
incidencia entre el argento conflicto y la reivindicación marítima boliviana se
sucederá por escarmiento ajeno. Es decir, que este “estate quieto” bretón sobre
su aliada ideológica, les significa a los plurinacionales atenerse a que algo similar
les ocurra como contestación de la parte chilena, de seguir los plurinacionales
torpemente amenazando con demandas y preparativos para aventurados retornos al
mar por caminos militares**. Se puede avizorar que la mojadita de pantalones
incluso haga desistir (si es que no lo ha hecho ya) al gobierno plurinacional
del punto referido a la reivindicación marítima incluido en el famoso acuerdo
bilateral de “los 13 puntos” con Chile. Asimismo cabría recordar que de
forma “accidental” nuevamente convergen, en un mismo perímetro mediático, los
tres protagonistas de la “pesadilla Pacífica”, es decir: Bolivia, Chile y Gran
Bretaña… ¿Casualidad o destino?
Finalmente ¿será,
que como se sospecha en el caso argento el presente conflicto haya sido atizado
por el gobierno ‘K’ en la medida que les sirva distraer a su pueblo por los
recientes ajustes en tema de subsidios, en el caso plurinacional el mismo sea
reutilizado para tratar de echarle arenilla a su incendio social? ¿Hasta dónde
pueden los patrioterillos zurdopáticos arriesgar sus soberanías con tal de
intentar mitigar convulsiones intestinas?
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**Evo Morales convoca a la Armada prepararse para retornar al mar
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