lunes, 13 de febrero de 2012

La imposición del fracaso plurinacional


En su continua fracasobilidad el centralismo oficialista viene siendo reincidente con el abusivo uso de la violencia estatal* y para-estatal. De hecho, esta conducta es sintomática en los totalitarismos, pero es más acentuada en aquellos que no gozan de cierto caudal de apoyo (como sí ocurrió en ciertos casos históricos).

Al igual que el violador consuma su acto, muchas veces "como escape" a su represión emocional por sentirse rechazado no tan solo por sus víctimas sino por la sociedad en general, así es como el centralismo oficialista procede -violentamente- con muchas de sus precipitadas e impuestas medidas.

Tales son los casos del GASOLINAZO (Decreto Supremo 748), de LA AMNISTÍA AL DELITO DE CONTRABANDO (Ley N° 133), de la CONSULTA ULTERIOR (Ley 222), de las 8 horas de trabajo para el sector de salud (Decreto Supremo 1126), de "la nueva currícula educativa", entre otros.
Estos episodios de imposición plurinacional comparten, no tan solo el que sean dirigidos a encubrir déficit’s estatales, sino que también son inmediatamente resistidos por la sociedad boliviana, y en la mayoría de los casos son revocados por el clamor popular.

Los plurinacionales mientras menos aceptados, más violentos.

Los plurinacionales recurren a la imposición de sus actos en la medida que fracasan.

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*REPRESIÓN SOCIAL PLURINACIONAL

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