¿La
liberación del cautivo?
Si bien la suicidología ha sido desarrollada históricamente por el humano de forma particular, según a la época y los lugares en específico, la comunidad opinadora suele hallar en Durkheim los mejores trabajos al respecto, ya que reúne de manera pedagógica los rasgos/argumentos más comunes por los cuales -se supone- las personas determinan suicidarse.
En la tipología de Durkheim se
distinguen:
- El suicidio egoísta. Que se ocurre por la ensimismación (individualismo exacerbado) del suicida y su negación como ser de sociedad. En este caso el suicida no es que desconoce cierto grado de regulación (estatal y/o social), sino que sencillamente se considera como un “cable desconectado” del entorno social, y por tanto prescindible hasta de sí mismo;
- El suicidio anómico. Es asumido por el suicida, más que por ausencia de regulación ya sea estatal y/o social, por un desconocimiento voluntario hacia la regulación, asentida por común acuerdo y que rige en el espacio donde cohabita socialmente;
- El suicidio altruista. Al contrario del suicidio egoísta, en esta variedad el suicida extravía la conmensura de su esfera de individualidad para, reconociéndose parte indivisible del conjunto societal, ofrecerse por lo que considere un fin superior ulterior y colectivo.
El suicidio como
se podrá inferir no es un fenómeno unipersonal, pues se ocurrirá siempre con
incidencia del entorno social del suicida, ya se éste un entorno ausente y/o
presente, y por más que el suicidio egoísta aparentemente
quiera demostrar lo contrario, aun así el suicida recurre al parámetro social,
sobre el cual fundará finalmente su suicida disposición.
Ahora bien,
tomando en cuenta que el suicido responde socialmente a la ausencia y/o la
exacerbación de (inter)relaciones sociales y/o estatales, uno de los casos que
mayor impacto puede despertar en el tiempo reciente es el de los índices de
suicidios que se quisieron ocultar durante la otrora RDA[1]. Así se conoce que
el régimen comunista, que había secuestrado a la Alemania Oriental, como una de
sus últimas disposiciones se deshizo de cualquier vestigio que pudiera haber
brindado certidumbre sobre los índices de suicidios ¿Por qué lo harían?
Considero que lo hicieron porque consideraban que el índice de
suicidios profundizaría el quebrantamiento moral de la población cautiva, y por
tanto evidenciaría que la aversión hacia el régimen comunista trascendía de lo meramente
político hacia lo vital. En sí, el temor que motivó al régimen comunista la
prohibición de informar sobre los índices de suicidios fue justamente el
encubierto porqué de los mismos.
Asimismo considero
que el régimen comunista de la RDA, habiendo secuestrado/violado todo en cuanto
pudo de las libertades civiles, vióse obligado a arreciar su totalitarismo
cuando descubrió que finalmente sus cautivos habían hallado la única forma de
ser libres[2], con el suicidio.
Es en ese
entendido suicidógeno es que considero oportuno corresponder a dos de los más
recientes, como ensangrentados, episodios de arreciamiento del totalitarismo
pluriIRRAcional. Por un lado la masacre a los indígenas en Yucumo[3], y
por el otro la masacre a personas con capacidades diferentes en pleno centro
político[4]. Episodios del arreciamiento totalitarista
pluriIRRAcional que como advertí, ahí donde el
centralismo oficialista -y represor- “interviene” solamente causa luto, dolor,
y mayores tensiones sociales[5].
Estos dos episodios de ensangrentamiento boliviano comparten algo más que la gorilezca violencia del
centralismo pluriIRRAcional, pues comparten el que tanto indígenas como
personas con capacidades diferentes clamen que “no les importaría morir”; en el
caso específico de las personas con capacidades diferentes que “no tienen qué
más perder”, considerando su convaleciente precondición física. Es decir que, estos dos masacrados sectores, y los que vendrán en la medida que los masacradores lo provoquen, anuncian estar predispuestos a un “suicidio”, si
bien a partir desde sus demandas en específico, pero con un más que evidente
fin ulterior, que es el de legar sus vidas a la causa común boliviana, que es la de
evacuar en cuanto antes a los masacradores enquistados en el poder político
(más no cultural). Debe aclararse que aquí lo que se pretende no es discurrir sobre los dogmas y/o convencimientos espirituales de indígenas y personas con capacidades diferentes, objetivamente se pretende evidenciar conductas sobre la base de hechos.
Finalmente, y según
la suicidología durkheimniana, puédese corresponder este clamado “suicidio” de parte de los vejados sociales como uno de índole altruista, pero a su vez motivado por las evidentes
conductas anómicas de parte de los masacradores del poder político (más no
cultural), que se declaran desconocedores de cualquier ordenamiento, sea éste espiritual
y/o legal.
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[1] En 2006 dichos eventos
históricos fueron filmorecreados por Florian
Henckel von Donnersmarck bajo el sugestivo título La vida de los otros.
En esta pieza fílmica el director y guionista pretendió (cosa que logró)
evidenciar la extrema intrusión de la Stasi (Ministerio para la Seguridad del
Estado) en la vida de los
otros. En una entrevista el director y guionista compartía “se
podía notar que todos, incluso hasta el final del régimen, sentían miedo: miedo
de la Stasi (Ministerio para la Seguridad del Estado), miedo de sus 100.000
funcionarios, que habían sido cuidadosamente entrenados para investigar “la
vida de los otros”, la vida de todos aquellos que pensaban de forma distinta,
que tenían un espíritu demasiado libre y, sobre todo, la vida de los artistas y
de la gente que trabajaba en disciplinas artísticas. Se hicieron grabaciones de
todos los aspectos de la vida. No había ninguna esfera privada y no había nada
que se considerara sagrado, ni siquiera los miembros más próximos de la
familia. He hablado con víctimas de la Stasi que fueron detenidos y acosados en
Hohenschönhausen (donde estaba localizado el principal centro de detención de la
Stasi).” (La
Vida de los Otros, una película que retrata a la Stasi; La brújula digital)
[2] La literatura universal ha apadrinado muchas
correspondencias del suicidio. Philipp
Mainländer es uno de los autores que ha determinado p.ej. que Dios
se habría suicidado, y que la no existencia de su ser
finalmente dio paso a la vida. A decir del autor
el Big Bang se hubiera ocurrido producto del suicidio
de Dios, de su auto-reflexión final, “Esta unidad simple que ha sido, ya no existe más.
Ella se ha fragmentado, transformándose en escencia absoluta en el universo de
la multiplicidad. Dios ha muerto y su muerte fue la vida del universo” (PHILLIP
MAINLÄNDER: el héroe de Nietzsche y E.M. Ciorán; por LuchaLibro;
2011).
La autora Sandra Baquedano Jer, escribe sobre la versión
creacionista de Mainländer “Así, el
universo no habría surgido por un deseo de creación divina, sino que sería el
resultado de un agotamiento de voluntad divina. La filosofía de la
descomposición o desintegración del universo significa que todo lo orgánico e
inorgánico está subordinado a la ley del debilitamiento de la fuerza, es decir,
que también el ser humano está en el universo para morir y no ser más. La
muerte de Dios habría generado la vida, pero el curso vital no es distinto al
proceso lento de desintegración divina. Se trata de una voluntad que se
verifica a diario en los cementerios, pero que forma parte de
un télos cosmológico.” (Antología: Phillip
Mainländer; Estudio preliminar por Sandra Baquedano Jer; Fondo de Cultura
Económica. )
Para Schopenahuer el suicidio efectivamente siendo un acto de la voluntad,
podría liberar al suicida de sus constantes tormentos. En un principio, el
suicida no se estaría liberando tan solo de meras circunstancias (tormentos),
sino que se liberaría de la voluntad misma, que es lo que según el autor
determina asumir las circunstancias. No obstante, el suicida según el autor,
podría las más de las veces extinguir su voluntad con la esperanza de hallar
otra nueva, por ejemplo en la “reencarnación”, y con ello el suicida buscaría
suicidarse -voluntariosamente- en pro de una nueva voluntad, y así el ciclo
schopenahueriano continuaría.
Ver también:
- REPRESIÓN SOCIAL PLURINACIONAL
- El modus operandi de la represión oficialista
[5] Deshojando la Margarita
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