El "Anatema del pueblo de
Potosí” (1905) es un documento por el cual se evidencia, que en su momento, los
miembros del Congreso Nacional de la República de Bolivia, excepto la rosca
liberal-paceña-chilenófila[1], claro está, rechazaron vehementemente
la suscripción y ratificación del tratado de 1904, por la sencilla razón de que
tras la “tregua pactada con Chile”, la gran mayoría boliviana por razones de
honor y patriotismo, quería, tenía planificado y debía haber vuelto a la guerra
¡PARA RECUPERAR EL TERRITORIO NACIONAL! Sin embargo, con estrategias marrulleras, similares a las
utilizadas hoy en día por los masistoides (cercos, sesiones secretas, secuestro
de congresistas, etc.)[2], se creyó poner en vigencia, con vicio
irremediable de nulidad, el Tratado de 1904.
“(…) dicho tratado es Inicuo;
vergonzoso y deshonroso para Bolivia; Lesivo a su dignidad, oneroso en lo
económico, matador de la soberanía nacional; generador de la evidente absorción
financiera y administrativa, á título de auxilios pecuniarios amistosos, estableciendo
el protectorado chileno y de régimen colonial; y Nulo por haber sido rechazado
por seis Departamentos de la República; que los 42 Representantes que le han
prestado su aprobación, se han hecho indignos de ser bolivianos y caerá sobre
sus frentes el estigma de la Historia y de la Posteridad; que a los 30
honorables representantes que han combatido el pacto, oponiéndose a la
mutilación de Bolivia y defendiendo su honor y su bandera, les discierne el
voto de justo aplauso á que se han hecho acreedores por hacer cumplido su deber
con abnegado patriotismo.”
Como se verá, el proceder boliviano al respecto
marítimo, siempre contará en su favor con la carga probatoria que la historia
le preserva inmutable.
Concluyentemente
se puede afirmar que los chilenos secuestraron los territorios bolivianos tan solo con el
participo de los chilenófilos infiltrados en el poder político nacional. Es
decir que los chilenos jamás hubieran podido, por sí mismos, consumar tal
acometido.
Con bien cortados bloques y dispuestos
de modo que el diseño lo cobije,
con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia
harpes et lutz (arpas y laúdes)
o lugar donde la virgen reciba el mensaje
y su halo se proyecte por la grieta, (...)]
___________________________________
[1] Símil al
conflicto por las aguas del Silala y los evidentes intereses chileno-oficialistas.
Ver en:
"Antecedentes y
análisis del borrador de acuerdo sobre los manantiales del Silala"
[2] Confirmándose
con ello que las añagazas habían sabido transferirse, en la biología política
local, de una generación a otra.
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