lunes, 9 de abril de 2012

Vírgenes del Sol



(Misóginos y enfermos)

El sexo y el poder son dos estadios psico-anímicos intrínsecos a cualquier lugar y tiempo, que, si no están unidos, al menos coinciden casi invariablemente.

El sexo en el poder ha podido ser correspondido, incluso, como variable cultural de evidente índole machista. En efecto, en culturas como p.ej. la incásica (Acllas) o como la musulmana (harem) la experiencia sexual estuvo y está altamente ligada al poder, y en sí, a una organización social-política en la que se asigna distintas e inalterables "funciones" a la mujer.

Ahora bien, el sexo a partir del poder, va a resultar en relaciones (por lo general) anómalas/pecaminosas, sino delictuosas. Ya que la simple noción de que alguien -eventualmente- “lo puede todo”, predispone psico-anímicamente a que el virtual “poderoso” créase accesible “ha todo”, por tanto irrestricto, incluyendo al sexo en múltiples y violentas circunstancias[1]. De ahí es que en ocasiones el “poderoso” va a satisfacer sus deseos sexuales, inclusive, sin el consentimiento de la mujer y/o del hombre con quien elija así hacerlo, dando paso a que la conducta del “poderoso” se haga típica de una vulgar violación. Asimismo, resulta sugestivo señalar que algunos "poderosos" modernos, creyéndose (o haciéndoles creer) que son "depositarios ancestrales", traten de "revivir" (en su intimidad) "rituales sexuales" considerados por sus mismas sociedades como violentos, anómalos o hasta delictivos. El "poderoso" (por lo general) tiende a compensar sus acomplejamientos, frustraciones y/o carencias con esta faceta sexual del poder, y sobre todo con predilección de sus formas violentas.

Por otra parte, el perfil del “poderoso” (por lo general) suele ser uno en el cual se lo vincula con una relación estable y/o inclusive familiar[2], empero, no siendo esto obstáculo para que satisfaga sus deseos sexuales por el poder, sino más bien una “pantalla” para consumar y tratar de encubrir su pecaminoso proceder. Por el contrario, imaginarse lo que sucedería si el “poderoso”, aún cuanto "pantalla", ni siquiera tuviese una relación estable y/o familiar.

El “poderoso” (por lo general), víctima de su inseguridad, está necesitado/desesperado por transmitir, de alguna forma u otra, que “lo puede todo” con respecto al sexo, ya que lógicamente necesita sentirse “poderoso” con respecto de otros, para ello:

  • Muchas veces recurren al "humor", cada vez más vulgar/bajo dependiendo del grado cultural que posea el “poderoso humorista”, para que se lo identifique como un sujeto sexual, es decir que se auto-generan perfiles;
  • Algunas veces inventan situaciones, haciéndolas públicas,  auto-generándose perfiles;
  • Otras veces prefieren mostrarse en compañía de alguien o much@s, inclusive predisponen con la prensa para que así ocurra, auto-generándose perfiles.

No obstante, de la forma que fuere, considero que la necesidad de comunicación del "poderoso" es una forma inconsciente de expiación, que el “poderoso” utiliza respecto de su "vida sexual". Por tanto, siempre cabrá preguntarse qué es lo que finalmente pretende confesarnos el “poderoso” con su expiación, y si ello implica ser la consecuencia de lo reiterativo.

A continuación, algunas de las sintomáticas expresiones de la expiación vernácula:

“ ‘Me
ha invitado a perforar en una mina; que consiga una buena mina y voy a ir a perforar allá’, dijo el Presidente, provocando la sonrisa socarrona de los circunstantes.”[3]
“Morales hizo la inspección a la poza sísmica 3D en el municipio y a tiempo de saludar a los presentes preguntó a dos mujeres  vestidas con trajes de trabajadoras petroleras que lo recibían si eran ‘perforadoras o perforadas’.”[4]

[“Ahora las ministras van por los balcones, pidiendo limosnas para sus calzones”
“Bartolina Sisa  tiene mucha papa, por eso la llevo directo a mi cama”.
“En los carnavales llueven colaciones, las ministras cambian  tangas por calzones”.
(…) “Rebeca Delgado  baila reggaetón, tanto toqueteo perdió su calzón”. (En alusión a la presidenta de la Cámara de Diputados, Rebeca Delgado).
“Este Presidente  de buen corazón, a todas las ministras les quita el calzón”.
“Por qué pues Amanda con el jardinero, no es que no te acuerdas que yo fui primero”. (En referencia a la ministra de Comunicación, Amanda Dávila)
 “Yo quiero a Nardita como dice el dicho,  casarme contigo, sólo por capricho”. (En alusión a la ministra antocorrupción Nardi Suxo).]
[5]
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[1]Uno de los más burdos y recientes casos evidenciados fue el del extinto gobernante Muamar Gadafi

Ver en:

"Una esclava sexual de Gadafi cuenta su calvario en el harén del coronel"

“Denuncian violación sistemática de mujeres por Gadafi”

[2]Hasta puede considerarse que la relación estable y/o inclusive familiar sirve, en algún sentido, como freno al ya pecaminoso proceder del "poderoso". De hecho, muchas veces ocurre que inconscientemente el “poderoso” busca la relación estable y/o familiar para tratar de limitar e inclusive extinguir su pecaminoso proceder.




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