(17 de
Octubre de 2003)
La
sucesión/La oportunidad.
Los actores sociales y políticos
que propiciaron la caída y huida de Gonzalo Sánchez de Lozada toleraron la
sucesión de Carlos Mesa porque ya habían conseguido su inmediata meta, “deshacerse”
de lo que consideraban era el símbolo del “neoliberalismo”. Dichos actores sociales
y políticos, sabían que con la huida de GSL al pueblo no le quedaba sino elegir
en comisiones electorales a la supuesta “alternativa”, por lo que decidieron -en
un primer momento- que Mesa terminara su mandato y llegaran las elecciones. En
otras palabras, adobaron el pavo, lo metieron al horno y esperaron sacarlo tres
años después.
Pero no todo salió como
esperaban. Carlos Mesa, inicialmente gozador de una evidente confianza política
(tanto de propios como de extraños) asumió la Presidencia del Estado, inmediatamente
amnistió a los subversivos, le brindaron cierta gobernabilidad hasta que se
encontró con el rechazo a su Proyecto de Ley de Hidrocarburos, entre otros
avatares.
Situaciones varias que lo llevaron
a renunciar en dos oportunidades. La primer renuncia hizo preocupar a los
masistas y a sus aliados. Ya que eran conscientes de que los sucesores
constitucionales eran el entonces Presidente de la Cámara de Senadores, o en su
defecto el Presidente de la Cámara de Diputados, respectivamente.
En la segunda renuncia[1],
ni siquiera con el Congreso sitiado y con los sectores sociales movilizados,
pudieron evitar se considerara y aprobara la misma.
Mesa le exigió a quien entonces
tenía derecho a la sucesión constitucional lo que él mismo no pudo, es
decir desprenderse de cálculos personales y desistir de la sucesión.
La
expiación/Mesa no fue solo candidato, sino también Vicepresidente.
Un hecho sugestivo sobre los
acontecimientos de Octubre de 2003 es que el pueblo, aplicando una “memoria
selectiva”, desconoce que GSL no fue electo ni gobernó tan solo con su Ministro
Sánchez Berzaín. Carlos Mesa ocupó la situación jurídica de Vicepresidente del
Estado durante los años 2002-2003, hasta que finalmente sucedió como Presidente.
La diferencia con GSL radica en
que Mesa no huyó, sucedió en la Presidencia, renunció dos veces, y tras su
incursión en el poder tuvo tiempo para editar su versión de “lo que realmente ocurrió”
en su libro Presidencia sitiada.
Mesa intenta cada vez que puede
diferenciarse políticamente de GSL, desconociendo que accedió y ejerció el
poder de forma corresponsable.
Ahora bien, si tanto -dice-
discrepaba con GSL, ¿por qué no “renunció” mientras ocupó la situación jurídica
de Vicepresidente de GSL? ¿Acaso esperó ocupar la situación jurídica de
Presidente para recién hacerlo (en más de una oportunidad)? ¿En realidad no
“renunció” porque calculó suceder a GSL, claro “sin mover un dedo” y tan solo
esperando la oportunidad?
No se olvide que Mesa siendo
Vicepresidente de GSL lo único que hizo fue tratar de “salvar su
responsabilidad” al anunciar (en conferencia de prensa el lunes 13 de Octubre
de 2003) su “ruptura con el Ejecutivo”. Ese anuncio, que tuvo más de despecho
político que de otra cosa, no tuvo efecto jurídico alguno sobre su situación y
responsabilidad como Vicepresidente del Estado, seguramente siguió cobrando sueldo
por ese cargo.
En agravante, desde el lunes 13
hasta el viernes 17 de Octubre de 2003, Mesa incurrió en abandonó de funciones.
Hecho que fue confesado cuando anunció “que le era imposible pensar en su
retorno al Gobierno”[2] durante una conferencia de prensa el 16 de
Octubre desde su domicilio particular[3], en el cual se parapetó con
un grupo de amigos (seguramente ya definiendo su gabinete de ministros).
Por tanto, Mesa “no llegó al
Gobierno en un país al borde del cataclismo, después de dos meses de violencia
sostenida, con un saldo de 67 muertos y casi 400 heridos”. Mesa fue parte de
ese mismo Gobierno, y mientras fue Vicepresidente de GSL es y será
corresponsable con GSL por todo su Gobierno.
Finalmente, Carlos Mesa hizo irónicamente
las tres cosas que GSL le había dicho no iba a hacer, “llamó a Referéndum, convocó
a una Asamblea Constituyente y renunció”.
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[1] “El
presidente del Senado Nacional, Hormando Vaca Díez, afirmó hoy que el ex
Presidente de la República, Carlos Mesa, estaba dispuesto a quedarse en el
cargo y que para lograr ese objetivo habría tratado de impedir la celebración,
en Sucre, de la accidentada sesión congresal convocada para considerar su
renuncia a la jefatura del Estado, el pasado 9 de junio”. (El Mundo,
19/06/2005)
[2] Como
parte de su testimonio escrito afirmó “El
jueves 16 en la noche tuve una reunión con David Greenlee el nuevo
embajador estadounidense. Fue en mi casa. (…) me pedía encarecidamente que
revisara mi decisión y volviera al gobierno.” Carlos Mesa; Octubre de 2003. Lo que realmente Ocurrió (Parte 4
y final).
[3] Empero,
desde otro punto de vista ¿acaso su confeso abandono de funciones -en los
hechos- no implicó ser una “renuncia”? En
tal caso ya no estaba habilitado para suceder a GSL, pues ya no era Vicepresidente.