El Presidente Evo Morales, refiriéndose
a la designación del Fiscal General, recordó que cuando era diputado, en el Congreso,
“votaban sin saber por quién.” En contraste, el oficialismo plurinacional bien
supo “por quién votar”. De hecho “el convencimiento” fue culinario, parrilladas
de por medio, según el diputado Luis Alfaro (MAS).
Durante los días previos a la
digitada designación, mientras la oposición sostenía que en la Asamblea "no
votaría por ningún postulante a Fiscal General", por su parte el
oficialismo "garantizaba los 2/3" para elegirlo.
El trasfondo de la elección del
nuevo Fiscal General no fueron los 2/3 de votos (o más) con los que contó o con los que circunstancialmente
deje de contar el oficialismo (como para la suspensión de la asambleísta Gil).
El hecho cuestionable fue que, con anticipación, el oficialismo afirmó haber “garantizado
los 2/3" para imponer a su candidato a Fiscal.
De qué le sirvió al oficialismo
realizar la elección del Fiscal General del Estado “por voto secreto”
(rechazando la votación nominal propuesta por la oposición), si García Linera
anunció “que la designación de Guerrero Peñaranda fue resultado de una decisión
política”.
El argumento de que el nuevo
Fiscal “no debería conocer a quienes votaron por él, para estar alejado de
favores”, se desmorona con la confesión de que la designación del ex asambleísta
del MAS como Fiscal General fue consecuencia de una decisión política del
oficialismo. Es decir que, de todas formas y a contrario sensu, el Fiscal "no estará alejado de
favorecer" a sus padrinos oficialistas.
Pero esta conducta no es
reciente. En 2007, durante la designación de postulantes para las respectivas
instancias del Poder Judicial, el entonces senador oficialista Antonio Peredo
(+) justificaba la resolución política de las designaciones, y lo hizo
aplicando el siguiente sofisma “Esta
última ronda de la elección de los
ministros va a ser política, de todas maneras la Constitución Política del
Estado establece que sea así porque se trata de una elección por el Congreso
Nacional, instancia que es una concentración política.”
Debe recordarse que en octubre
de 2006 designaron a Mario Uribe Melendres (entonces Fiscal de Distrito de
Chuquisaca) como Fiscal General a.i.,
en remplazo de Pedro Gareca que renunció “presuntamente cansado por presiones
que provendrían del Gobierno central”(Los Tiempos 29/09/2006).
En diciembre de 2006 se
postularon al cargo de Fiscal General, entre otros, Wilfredo Chávez Serrano
(entonces secretario General de la Fiscalía General de la República), Rodolfo
Illanes (entonces asesor de la Presidencia de la República), Mario Uribe Melendres
(entonces Fiscal General interino y casualmente descalificado en primera revisión),
y también Oscar García Suárez (presumiblemente tío del Vicepresidente del
Estado), según las listas publicadas por el matutino El Diario el 7 de diciembre de 2006.
En efecto, evidenciando en
aquel momento las posturas encontradas al interior del oficialismo, el matutino
El Mundo publicó “El Movimiento Al
Socialismo (MAS) tiene sus propios candidatos para Fiscal General de la
República. El vicepresidente del país, Álvaro García Linera apoya a su tío,
Oscar García Suárez, en tanto que el jefe de la bancada masista, Gonzalo
Torrico, hace lo propio con el postulante Sergio Cardona Chávez.” (17/05/2007).
“Más claro, agua”. La realidad
del padrinazgo político y la designación política “a dedo”, que otrora fueron
criticadas y utilizadas -nada más- como discurso para hacerse del poder, son
hoy la práctica cotidiana del plurinacionalismo masista.
No vaya a ser que el oficialismo
justifique su política designación en que, "como en el pasado lo hacían,
ahora les toca hacer lo mismo"; en este caso imponer a un Fiscal General,
luego de permitir que el interinato de su antecesor dure 6 años.
Con ello el oficialismo demostraría
una vez más que, con respecto al pasado “neo-liberal”, no tiene diferencia
alguna, ya que sustancialmente "hace lo mismo".
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