martes, 21 de agosto de 2012

La incomprendida dictadura


 
A 41 años del primer Gobierno de Hugo Banzer Suárez, la opinión pública aún parece desconocer la implicancia del término dictadura.

La opinión pública promedio suele confundir (como lo hace con los términos democracia y liberalismo) el uso del término "dictadura" y equívocamente lo sinonimiza con la acepción moderna de "gobierno de facto", totalitarismo, autoritarismo[1]militarismo, etc.

La dictadura originalmente fue concebida desde los tiempos de Roma como una situación eventual/provisional[2] o como la reunión de ciertas atribuciones, pero no de forma intempestiva, absoluta ni abusiva. Por lo que no era una situación de por sí maligna o deplorable, sino, más bien, devenida de una legalidad y del participo de autoridades preexistentes.

Fue una situación eventual/provisional con respecto de los motivos o circunstancias que le dieren origen, como ser convulsiones internas o externas y hasta para la sola celebración de juegos[3] p.ej. Una situación eventual/provisional por la cual, sin llegar a descomponerse el ordenamiento jurídico entonces vigente (razón que la hace disímil de lo que hoy se conoce como "Estado de excepción") que además le diere origen, el Senado romano otorgaba a alguien ciertas prerrogativas, bajo determinados requisitos, y generalmente por un lapso de 6 meses aprox. según los historiadores.

También puede catalogarse a la dictadura como el ejercicio de una especial investidura, en el entendido de la relación función-atribuciones, siempre y cuando hubiere sido satisfecha la situación jurídica presupuesto que le autorizare.

El hecho de que el dictador hubiere sido militar tan solo fue coincidente, no necesario o inherente.

Ahora bien, lo que a algunos ignorantes les llevó a malinterpretar la dictadura como “absolutismo” o “Gobierno de facto” fue la conducta que asumieron algunos personajes del final de la República romana, quienes, según se conoce, se atribuyeron potestades más allá de lo legalmente permitido.

Por tanto, gobiernos como el de Banzer o Pinochet no pueden ser propiamente denominados como dictaduras, como se lo hace por una equívoca tradición heredada. Serán otra cosa menos dictaduras, según se conoce de sus rasgos como gobiernos.

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[1] Ver más en Linz, Juan J. Totalitarian and Authoritarian Regimes.

[2] No era un interinato, aunque por la noción de temporalidad así diera para entender, porque el predecesor no perecía o dejaba el puesto. Sino más bien quien estaba en funciones, a las preexistentes, sumaba unas nuevas, por tanto no siendo calificable como interinato. 

[3] Los historiadores hallaron que fueron nombrados dictadores tan solo para la organización y celebración de comicios para acceder al Senado.

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