A 41 años del primer Gobierno de Hugo Banzer Suárez, la opinión pública aún parece
desconocer la implicancia del término dictadura.
La
opinión pública promedio suele confundir (como lo hace con los términos
democracia y liberalismo) el uso del término "dictadura" y
equívocamente lo sinonimiza con la acepción moderna de "gobierno de
facto", totalitarismo, autoritarismo[1], militarismo, etc.
La
dictadura originalmente fue concebida desde los tiempos de Roma como una situación
eventual/provisional[2] o como la reunión de ciertas atribuciones, pero
no de forma intempestiva, absoluta ni abusiva. Por lo que no era una situación
de por sí maligna o deplorable, sino, más bien, devenida de una legalidad y del participo de autoridades preexistentes.
Fue una situación eventual/provisional con
respecto de los motivos o circunstancias que le dieren origen, como ser
convulsiones internas o externas y hasta para la sola celebración de juegos[3]
p.ej. Una situación eventual/provisional por la cual, sin llegar a descomponerse el
ordenamiento jurídico entonces vigente (razón que la hace disímil de lo que hoy
se conoce como "Estado de excepción") que además le diere origen, el
Senado romano otorgaba a alguien ciertas prerrogativas, bajo determinados
requisitos, y generalmente por un lapso de 6 meses aprox. según los
historiadores.
También
puede catalogarse a la dictadura como el ejercicio de una especial investidura,
en el entendido de la relación función-atribuciones, siempre y cuando hubiere
sido satisfecha la situación jurídica presupuesto que le autorizare.
El
hecho de que el dictador hubiere sido militar tan solo fue coincidente, no
necesario o inherente.
Ahora
bien, lo que a algunos ignorantes les llevó a malinterpretar la dictadura como
“absolutismo” o “Gobierno de facto” fue la conducta que asumieron algunos
personajes del final de la República romana, quienes, según se conoce, se
atribuyeron potestades más allá de lo legalmente permitido.
Por
tanto, gobiernos como el de Banzer o Pinochet no pueden ser propiamente
denominados como dictaduras, como se lo hace por una equívoca tradición
heredada. Serán otra cosa menos dictaduras, según se conoce de sus rasgos como
gobiernos.
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[1] Ver más en Linz,
Juan J. Totalitarian and Authoritarian Regimes.
[2] No era un interinato, aunque por la noción de
temporalidad así diera para entender, porque el predecesor no perecía o dejaba
el puesto. Sino más bien quien estaba en funciones, a las preexistentes, sumaba
unas nuevas, por tanto no siendo calificable como interinato.
[3] Los historiadores hallaron que fueron nombrados
dictadores tan solo para la organización y celebración de comicios para acceder
al Senado.
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