viernes, 10 de agosto de 2012

“Presiones sociales”, contrato lesivo y daño económico


Cuando el servidor público Evo Morales “revela que se firmó contrato con Jindal bajo presión social” (La Razón, 10/06/2012), creyendo (en su previsible vivo-criollismo) poder “salvar su responsabilidad” con ello, está más bien confesando que firmó un posible CONTRATO LESIVO AL ESTADO y con un eventual DAÑO ECONÓMICO. Más aún cuando intenta expiarse afirmando “yo no creía mucho, pero había una presión”

Una persona con criterio y buena fe podría inferir que, habiéndose firmado “bajo presión” el contrato, naturalmente, dicha situación conllevó a la nulidad absoluta e insubsanable de cualquier acto subsecuente al acto de firma del contrato. Otra alternativa, de por sí jurídicamente más exquisita y por ende de más compleja comprobación, es la figura de la reserva mental,  misma que se define como la discordancia involuntaria -del fuero interno- del sujeto (entre lo que éste quiso y lo que éste hizo) al momento de contratar.

Empero, como se trata de los MALAFEsianos plurinacionales, y con el agravante de haberse cobrado 2 boletas de garantía (en Agosto de 2012 la última), sin haber resuelto el contrato, asintiendo con ello la serie de incumplimientos de parte de la Jindal (por los cuales se cobraron millonarias boletas de garantía). Resulta contundentemente ilícito que, si habiendo sido firmado el contrato como efecto de la “presión social” (violencia colectiva) según se confiesa, y habiéndose incumplido en varias oportunidades, aun así, hasta la fecha, se lo mantenga vigente.

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