miércoles, 1 de agosto de 2012

Un collage de verdades parcializadas





El renunciado ex servidor público Llorenti (que justamente fue renunciado e investigado por la masacre indígena en Yucumo, entre otros episodios en los cuales figura) ayer presentó su libro “La verdad secuestrada”[1]. Que en honor a la verdad resulta ser un collage de titulares de prensa y supuestas vinculaciones entre dueños de medios de comunicación y otras empresas, como si los mismos no pudiesen ejercer el derecho al trabajo, a la libertad de prensa o a la libertad de empresa.

Cabe recordar que, en la misma secuencia de improvisación y epilepsia política, como respuesta ante desfavorables circunstancias, el servidor público García Linera se hizo publicar con recursos de la Vicepresidencia (el Estado) El Oenegismo, Enfermedad Infantil del Derechismo” y “Las Empresas del Estado”[2], entre otros.

Seguramente que el ex servidor público Llorenti elaboró el collage -también- para “curarse en salud”. Para cuando las investigaciones demuestren más evidencias en su contra y éstas se hagan públicas, y/o para cuando quede sospechosamente excluido de las investigaciones, el ex servidor público arguya (amparado en su parcialista collage) que “son los medios de comunicación, los intereses empresariales, los que hacen escarnio de él”. Burda mentira. De hecho, servirá para intentar encubrir (con el mismo y laxo argumento) todas las investigaciones realizadas en contra de los oficialistas que son  publicitadas por los medios de comunicación. 

El collage en realidad parcializa la verdad a favor del oficialismo, secuestrándola para utilizarla según exija la circunstancia. Ya que con la “verdad secuestrada” por el oficialismo, el servidor público que llegue a ser noticia por un nuevo escándalo (como es costumbre), antes de demostrar su inocencia frente a los estrados judiciales como correspondería, se preocupará más bien por tratar de hallarle supuestos vínculos e intereses al medio de comunicación fuente de la investigación y/o de la noticia que lo involucra.   

Así también, es un collage que le demuestra al pueblo boliviano cómo el Gobierno discrimina, persigue y censura (discursivamente) a los medios de comunicación como conjunto (paranoide fantasma opositor), y de forma individualizada por el solo hecho de ejercer la libertad de prensa y de empresa. En este último tiempo el oficialismo se ha auto generado un nuevo chivo expiatorio con los medios de comunicación, en razón de que tiene muchos escándalos que trata de sofocar endilgando -siempre- “la culpa” a un tercero circunstancial.

Por otro lado, el servidor público García Linera que confesaba que los medios de comunicación estatales respondían a la (interesada) verdad gubernamental, y que comentaba en la ocasión el collage de su compañerito Llorenti, debería más bien explicar sobre cómo es que el venezolano "grupo empresarial Cisneros" se hizo de un monopolio de medios de comunicación en Bolivia (La Razón, El Extra, ATB, Panamericana, según denunció en su momento la periodista Amalia Pando en ERBOL). ¿Acaso las "verdades" que emanan de ese venezolano monopolio de medios de comunicación y de los medios estatales son aceptables, claro, -solo- si defienden los propios intereses (los gubernamentales)?

De forma sospechosa e irónica la Administración Plurinacional permite la coexistencia de monopolios aparentemente privados (¿acaso socios?), “curiosamente” en el sector de los medios de comunicación al que tanto ataca y sindica de “manipuladores e interesados”, y en absoluta contradicción con su chabacana e imposturada vocación estatalista.

Finalmente, con respecto a la libre labor periodística, la C.P.E. en su Art. 14 parágrafo IV ampara a que “En el ejercicio de los derechos, nadie será obligado a hacer lo que la Constitución y las leyes no manden, ni a privarse de lo que éstas no prohíban.” Por tanto, mientras la C.P.E en el Artículo citado y en muchos otros esté vigente, el intento paranoide del irritado Gobierno y sus satélites afines tendrá que limitarse al mero antojito totalitarista.
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[1] Poco creativo título el del collage, que por cierto ya fue utilizado por el periodista Héctor de Mauleón en su publicación Florence Cassez: la verdad secuestrada” (Nexos, 01/07/2011), que repasa el expediente judicial de la súbdita francesa Florence Cassez condenada por la justicia mexicana por los delitos de “secuestro, delincuencia organizada y posesión ilegal de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército”.

[2] Como ejemplar de ese tipo de publicaciones, si bien en una línea más zalamera para con “el jefecito”, destaca de Eusebio Gironda “El Jiliri Irpiri"

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