Cuando un menor de edad es sometido a constantes y ascendentes situaciones de abuso físico y mental el menor puede, al igual que una mujer agredida, socorrerse en el amparo de una institución y las leyes que su sistema y jurisdicción le prevén para dicho efecto.
La situación para un ciudadano o conjunto de ellos pensados a ser privados en su derecho a la libertad de información, de opinión (que influye y tiene que ver con la libertad de su decisión final en el voto) por una regulación torpe a los medios de comunicación (con la “apretada” difusión de sus encuestas electorales*) no es tan afortunada. Sobre todo cuando se han atiborrado bajo el interés político aquellas instancias concebidas para brindarle al ciudadano meridiana certidumbre de la garantía de sus derechos. Aunque sea el derecho o libertad de simple acceso a “sondeos preliminares” de un evento electoral por suceder.
Al boliviano se le está castrando políticamente sus derechos civiles, políticos de información. El gobierno pretenderá con esta medida escapar de sus miedos electorales que siempre le deambulan en los momentos que se celebran sucesos electorales. Una salida no tan terapéutica y extraña a los cuantiosos índices de su “respaldo popular”.
¿Qué hay de malo en las escuetas 48 horas, como el tiempo en el que recién pueden ser develados “datos preliminares” de “sondeo público”?
¿Las encuestas y sus elaboradores mienten? A pesar de que en el hipotético, la regulación no sea tan evidentemente grosera y regule para todos por igual. ¿Hay alguna cualidad extraordinaria en los medios de comunicación de tuición gubernamental?
Ya que no creo que se puedan categorizar a estos medios de comunicación “de voz oficialista” (etéreos a la miseria mortal) como “pollitos de granja” endemoniadamente “mentirosos”, “ciegos”, ”neoliberalmente/empresarialmente titereteados”, “faltos de lectura de -cierta- realidad” y demás etc’s de la peyorativa oficialista….
Las cifras estadísticas del preámbulo electoral son el “cuco”, “el hombre de la bolsa” para el servidor público oficialista (para unos más que para otros). ¿Razón para regular los tiempos, los espacios y los contenidos de las “mentirosas encuestas, sondeos, ó intenciones de patrocinio del “Imperio, de McDonald’s, USAID” u otro indispensable atribuible político?
Entonces la regulación tiene que ir dirigida a quitarle el sueño, el tiempo e inducirle a la torpeza que dentro de las escuetas 48 horas, que el medio comunicativo (del “empresariado opositor”) tiene para emitir “preliminariedades relativas”, le pueden llegar a suceder.
¿Los proyectistas oficialistas de la regulación habrán contemplado a parte de la constricción informativa y atentatoria de los derechos políticos, de las 48 horas, la considerable abstención que puede provocar la des información de las “intenciones” y estadísticas políticas en la población boliviana?
“Sugestiones” vanas, las de las “intenciones o sondeos previos” que en muchos de los casos votantes concluyen en la decisión final del ciudadano. En ese su encuentro con la papeleta de sufragio, la foto “retocada” del candidato y el habitáculo gélido de votación.
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*http://www.laprensa.com.bo/noticias/15-06-10/noticias.php?nota=15_06_10_poli2.php
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