[Según Nina, el informe balístico es exactamente igual que un informe de médico forense: que se realiza para establecer la causa de las muertes pero jamás dice quién mató porque no es de su competencia. Él no determina al autor de la muerte. El balístico hace exactamente lo mismo: jamás dirá si son armas de policías o civiles. Pero el fiscal aseveró: “¿Nosotros hemos disparado? Eso es una total y absoluta irresponsabilidad”.]* Caso Caranavi: Jefe policial pide cambio de fiscal
Exactamente ambos informes descubren los mismos indicios que sindican al mismo origen de eyección del proyectil. Ese, claro, deberá ser el motivo de la consternación de cierta autoridad.
[El informe de balística dado a conocer por Mamani contradice las aseveraciones de los jefes policiales y el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, en sentido de que se prohibió que los policías que participaran del desbloqueo de la ruta a Caranavi porten armas de fuego.]**
La vagada idea del lego que distinguía entre médico forense, como un algo inferior en especialidad y conocimiento, respecto de la categoría de “perito”; pretendiendo legamente descalificar las primeras luces de verdad sobre las dos muertes y su responsabilidad en acenso hasta la autoridad inmediata en jerarquía.
Luces, las del segundo informe, que aclaran aún más con la pericia del mentado perito en balística. Pero que para ciertos intereses siguen considerándose como “irresponsabilidades”; ¿las del perito en balística, o las del forense?
Irresponsable había sido hoy investigar, escudriñar indicios y pretender la verdad. Irresponsable hoy había sido indilgar responsabilidades (que todavía deben ser sometidas a la valoración del juez, asumidas o negadas con la comparecencia del imputado) a los intocables intereses, por medio de la pericia y la prueba.
Pero qué sencillo había resultado berrear “son los infiltrados…”. ¿Se los puede identificar, se los puede imputar, existe tipificación penal para el indeterminado infiltrado(s)? Más allá de servir de escudo, del apremiante y embarazoso indilgo de responsabilidades, el infiltradito no es quien vaya a compadecer en los estrados. O quien vaya a cargar en su haber con las muertes.
De todas maneras si el servidor público se piensa con la verdad de su accionar en Caranavi por qué no lo demuestra y defiende en los estrados judiciales. ¿Cuál el temor a su justicia “descolonizada”?
Si un informe del fiscal (forense y balístico), uno de la Defensoría del Pueblo, más uno de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia no se pueden imponer, imparciales, ante el capricho interesado del informe político de la comisión legislativa de la mayoría oficialista…¿Por qué, con esa “confianza”, no asumen los sindicados ante la justicia pluriformiana?
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