martes, 18 de septiembre de 2012

“Capota” norteamericana ante la incapacidad plurinacional





Mientras el servidor público Evo Morales afirma estar “(…) convencido de que el narcotráfico más bien es el mejor negocio para Estados Unidos. Cuando le conviene usa el narcotráfico solamente para intervenir” (Página Siete, 15/09/2012), transcurre el cuarto año en el que la Administración Plurinacional sigue sin convencer a Washington sobre su “lucha contra el narcotráfico”.

Sin la DEA evidentemente “no es lo mismo”, y sobre todo para el pujante narcotráfico.

Son 4 años de consecutivos aplazos. Es decir que en un año más el Gobierno norteamericano le hará “capota” -en términos futbolinescos- a los descertificados plurinacionales. ¿Y acaso entonces dirán, citando al Papirri, “cinco cero, chico bolas…”, vuelta-denuevo

Seguramente que el reniego plurinacional se acentúa después de haber sido oficializado el rechazo al pedido de extradición de Sánchez de Lozada. Que dicho sea de paso, resulta ser el segundo intento internacional, tras que en 2011 anunciarán la posibilidad de pedir a EEUU la extradición de René Sanabria (El Mundo, 23/09/2011), ex jefe de inteligencia bajo responsabilidad del ex Ministro de Gobierno Sacha LLorenti (actual embajador ante la ONU, vinculado en el caso Sanabria según testimonio del propio Sanabria, y sospechosamente desestimado del caso Chaparina/Masacre Indígena).

El oficialismo alude esta nueva descertificación no por “injusta”, sino por lo importante que ésta le resulta ser. Ya que -entre otras razones- la imagen del Gobierno plurinacional se ve afectada, sobre todo a la hora de contratar millonarios créditos y otras caridades internacionales.

La Administración Plurinacional no puede darse cuenta que la expulsión de Philip Goldberg, la expulsión de la DEA (USAID aun “pisa fuerte” mientras desembolse dólares), son inútiles si Washington les sigue certificando o descertificando. Pues -en estricto sensu- la certificación o descertificación norteamericana comporta ser una clara medida de injerencia sobre la política interna, al respecto de cómo “lucha” o deja de “luchar” el Gobierno plurinacional contra el narcotráfico, caso contrario no les debería “mover el piso”.       

En la misma línea, no menos deleznable fue la simbólica denuncia e intento de re-adhesión (con una reserva fuera de plazo) a la Convención de 1961 sobre estupefacientes que prohíbe el masticado de la hoja de coca e impone medidas de fiscalización y erradicación sobre los arbustos de coca y las hojas de coca. ¿Acaso por ello los acullicantes dejaron de acullicar la hoja de coca o la dejaron de cultivar?

El Gobierno bien pudo denunciar dicha Convención y, sin tener que someterse a la imposición de sus políticas formalmente, evitar re-adherirla con reserva o sin ella, ya que de todas formas la incumple y lo seguirá haciendo.

Los plurinacionales son discordantes al lamentarse que sin apoyo en dinero (con recortes del presupuesto para la supuesta “lucha”), “luchando solos y pobres”, no pueden satisfacer los parámetros para la certificación norteamericana. Empero, en un intento de contraste y justificación de su desamparada “lucha” afirman tener “resultados en cifras”, aunque no los esperados, “resultados” al fin…   

Con esta reacción ante la descertificación, se comprueba una vez más que la Administración Plurinacional depende del pulgar de aprobación o des aprobación de su temido “Imperio” ¿Acaso desarrollaron el Síndrome de Estocolmo, razón por la cual no pueden despojarse de la certificación “gringa” que aún los mantiene cautivos?

La plurinacional necesidad por ser certificados evidencia: 1) Su perturbación (como Gobierno) por "el qué dirá" Washington de ellos; 2) Que existen (como Gobierno) en función de la percepción del ojo ajeno, esforzándose por congraciarse o ganarse la voluntad; 3) Permiten la injerencia o la imposición de políticas, creyendo así poder ser certificados quizás en algún futuro.

Los plurinacionales, sobre todo desde el destape de los narco-vínculos del ex jefe de inteligencia René Sanabria (dependiente del entonces Ministro de Gobierno Sacha Llorenti), tienen una extensa "cola de paja".

Finalmente. Si bien la descertificación en este caso es utilizada por el Gobierno para exculparse mediáticamente por su ineficaz “lucha” contra el narcotráfico, acusando a las agencias de expedir "informes parcialistas" o "sin moral alguna", al mismo tiempo reconocen a dichos informes como necesarios y trascendentes.

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