El servidor público Evo Morales (a nombre del Gobierno)
justificó sus resultados en la lucha contra al narcotráfico convenencieramente al
afirmar que “…algunos países europeos cooperan
con mucha consciencia, pero algunos chantajean su mínimo o nada de cooperación,
pero esto no se trata de cooperación sino, como se dice, está en los acuerdos
internacionales, es una responsabilidad compartida para de manera conjunta
enfrentar (este flagelo)” (Erbol, 17/09/2012),
Con dicha afirmación se puede inferir:
- Para el servidor público Evo Morales “la consciencia” (mucha o poca) de los cooperantes se cuantifica en función de la cantidad de dinero con la que puedan o quieran cooperarle a su Gobierno;
- El narcotráfico no solo genera millonarios ingresos para quienes forman parte de la narco-cadena productiva. Ya que también es fuente de millonarios ingresos para quienes, -so pretexto- de “luchar contra el narcotráfico”, esperan muy cómodamente recibir millonarios desembolsos.
Ahora bien, si los plurinacionales efectivamente no
quisieran ser "chantajeados", entonces, ¿por qué no "luchan
contra el narcotráfico" solos y con propios recursos, a ver a dónde
llegan, si recibiendo millones (y haciendo poco o mucho) permiten la propagación
del narcotráfico?
La Administración Plurinacional se ha acostumbrado
a esperar y recibir esa suerte de subsidio internacional para la lucha contra
el narcotráfico, como si dicha “lucha” se tratase de un video juego de “tilín” que solo funciona una vez insertada la
moneda “gringa”.
Puede que dicho acostumbramiento a la cooperación sea
el resultado de una política heredada, pero la Administración Plurinacional -urgida
de recursos- aun no es lo suficientemente soberana como para evitarla y
subvenir con plena autoridad e independencia la lucha contra el narcotráfico.
Si bien la lucha contra el narcotráfico “es una responsabilidad
compartida”, no menos cierto es que la misma es abismalmente
desproporcional. Ya que por un lado, dicha “responsabilidad” significa para
algunos países desembolsar millones de dólares (y/o cooperar con otro tipo de
subsidios en especie), y para otros países significa recibirlos y gastarlos sin
importar si se consiguen buenos o malos resultados.
De hecho, los plurinacionales reducen
la lucha a una cuestión de dinero. Pues gimotean el que p.ej. EEUU gaste más en
México y Colombia y, de paso, no los descertifica. Por algo será. En cambio a
Bolivia, recortándole presupuesto, la descertifican, porque -según dicen- expulsaron
a la DEA.
Los plurinacionales despotrican mediáticamente
contra la supuesta injerencia que viene -dicen- añadida a la cooperación en la
lucha contra el narcotráfico (“con fines de dominación
geopolítica”). Pero sin embargo, al parecer “se aguantan
nomas” a la hora de recibir los millones.
¿De qué “nacionalización de la lucha contra el
narcotráfico” habla el Gobierno, si percibió, sigue percibiendo y aun gestionan
millones de dólares norteamericanos (ni siquiera en otra divisa) para tal
efecto? De hecho, revelaron que “La estrategia antidrogas requiere de $us 386 MM”
(La Razón, 19/09/2012) y que para ello gestionan ese monto con la cooperación
externa.
Finalmente, esa cooperación, en el caso de la norteamericana,
traducida en millones de dólares -irónicamente- quizás “provenga del mismo
narcotráfico”. Pues el Gobierno, refiriéndose sobre el secreto bancario,
sostuvo que “a lo mejor como es
un tema económico, ese movimiento económico ilegal, dinero que viene del narcotráfico
le financia tal vez a la economía de Estados Unidos y por eso no se trata de
atacar el secreto bancario” (Erbol, 17/09/2012).
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