Corre sangre obrera...
Inaugurando un módulo educativo
(que lleva su nombre por cierto), proclamando a su candidata electoral para la
Gobernación de Beni (esperando esta vez al menos pueda votarse así misma), “inaugurando”
la “reforma y modernización” del área 301 de una Refinería de YPFB en Santa
Cruz...así, con esas actividades lo tuvieron viajando (o escapando) al primer
servidor público del Estado Plurinacional. Mientras los obreros mineros, dejados
a su suerte, engañados por los embaucadores palaciegos "de cámaras de prensa y media noche", se enfrentaban en las calles paceñas guiados
por su instinto de supervivencia.
El canal de televisión
gubernamental se ocupó por filmar in extenso cada una de las sudorosas actividades desarrolladas por el primer servidor público del Estado Plurinacional, siempre acompañado por un grupículo de allegados/¿desestresadores? (Ministr@, asambleístas y otros), que pese a todo lo que ocurría en La Paz carcajeaban ante las cámaras.
Seguramente los dineros del Estado "pagaron" horas de transmisión para (de)mostrar que el primer servidor público del Estado “no escapa de los conflictos, sino que tiene su agenda ocupada…”. En
tanto los mineros (replegados por los gases lacrimógenos y el carro Neptuno, es decir reprimidos) lloraban a uno de sus caídos, y los negociadores/calculadores políticos que se quedaron en La Paz entorpecían el conflicto.
Horas más tarde (como siempre tarde), ya para simular lamento, el
Viceministro Pérez (como si pudiera) “liberaba de responsabilidades” a su Gobierno. Endilgando el deceso del
minero asalariado al “capricho de los bandos”, e instando a dialogar a los representantes
mineros con el Ministro Quintana (que por cierto, en los últimos días fue
expulsado de la comunidad “San Ramoncito” del TIPNIS por su canalla prepotencia
y aversión que le tienen los indígenas y movimientos sociales en general).
Las “posturas extremas” son consecuencia
de la incapacidad gubernamental. Las “acciones irresponsables” son las de los intransigentes
e incapaces negociadores palaciegos que, no pudiendo resolver nada y
agravándolo todo, ocasionaron que el conflicto se traslade a La Paz y se
agudice en Colquiri.
Los incapaces palaciegos,
que no pueden solucionar el entuerto minero por su absoluta irresponsabilidad
al decretar incoherencias para unos en desmedro de otros, permitieron que los obreros -dinamita en mano- pongan en inminente riesgo sus vidas (tanto
asalariados como cooperativistas) y la vida e integridad física de los demás
ciudadanos.
Por su parte, el Gobierno lo
único que “sabe hacer” en este tipo de situaciones es: 1) infiltrar
ilícitamente a las movimiento sociales (en este caso a los mineros), 2) tratar
de escindirlos o coimearlos creyendo así poder “desaflojarse” la soga pero en
lo inmediato 3) y/o chantajeralos, mientras las dinamitas siguen arriesgado a
la ciudadanía y a los bienes muebles e inmuebles públicos y privados.
Recuérdese que el conflicto de Huanuni de 2006, entre sindicalizados
y cooperativistas, dejó un saldo de 16 muertos y 70 heridos aproximadamente. Obedeció a los
mismos y nefastos efectos del modus
operandi gubernamental: “usa, divide e impera”.
0 comentarios:
Publicar un comentario