(El
encanto de las 24 horas de mestizaje)
Después de haber inútilmente pajpacuneado
al respecto del término “mestizo”[1], el servidor público García Linera, terminó
comprobando que lo mestizo es una identidad cultural. Y que en contradicción
con su (im)postura discursiva, es una identidad que el mismo la ejerció al “matrimoniarse”
ancestral y católicamente en menos de 24 horas.
Lo mestizo es una identidad
cultural para García Linera, p.ej. expresada en su casorio dúplex, porque sencillamente con ella intentó conjugar (no en 500
años, sino en menos de 24 horas) dos expresiones religiosas devinientes de dos
raigambres culturales disímiles entre sí. Los ancestro-católico casados podrán
seguir ejerciendo dichas creencias de ahora en adelante, o bien, faltos de
convencimiento después del espectáculo (después del desencanto), declinarse por
una de las expresiones y/o finalmente por ninguna de ellas.
Entre liturgias, músicas occidentales y pluriaparentismo, García Linera, jugó a mestizo -seguramente-
después de verse antitético conceptualmente y, a la vez, reencontrado con sus
primigenios convencimientos. Su oportunista afirmación “hay que indianizar al
blanco y mestizar al indio”
(Marzo, 2011) ya develaba
algunas pistas de lo que en verdad tramó siempre, que es la confusión
identitaria, con la cual además creyó poder sacar provecho político en
ficciones administrativas, como el Censo.
¿La
iglesia católica casó a un ateo? El auto afirmado “marxista-materialista-histórico-dialectico-bolchevique-jacobino-katarista”
(y demás ch’enko) se vio, como no pudo ser de otra manera, rendido ante la
gracia de Dios. Y no es que García Linera declinó en su (im)postura por
complacer la creencia de su “compañera”, no, al contrario demuestra cuán grande
es Dios que los recibe y los unió bajo su gracia. Jamás es tarde para los
arrepentimientos, jamás se cierra la puerta de la Santa Iglesia Católica.
No menos irónico es el hecho de que un pseudo-marxista/bolchevique contrajera matrimonio civil, ya que es la máxima expresión del materialismo o patrimonialismo (bienes muebles e inmuebles) histórico.
No menos irónico es el hecho de que un pseudo-marxista/bolchevique contrajera matrimonio civil, ya que es la máxima expresión del materialismo o patrimonialismo (bienes muebles e inmuebles) histórico.
El lobby político, la interacción de clases
Cuando
se conocieron las listas de los invitados al matrimonio, fuera de los naturales
invitados (partidarios políticos, diplomáticos y familiares), uno podía notar una
curiosa y considerable presencia de
mises y empresarios (especialmente del oriente), sobre todo en el día de la
unión católica. El servidor público plurinacional, siempre perturbado por "el qué dirán", intentó hacer un lobby social contradictorio y desde una serie de complejos que jamás lo abandonarán.
Por
otra parte, García Linera con su casorio dúplex, horas antes en la puesta en escena tiwanacota, intentó
nuevamente congraciarse con los “movimientos sociales”, forzando situaciones
gastronómicas, religiosas, decorativas, vestimentales, obviamente, todas
mediatizadas por la prensa. Porque la percepción pública, al respecto de las
roscas que se disputan el efímero poder político, identifica claramente a quienes
se presentan en empaquetaduras de “movimientos sociales” (aunque no los
representen) de aquellos paracaidistas de un pasado más virulento que ideológico
(EGTK, ELN p.ej.).
Si bien (desde el
auto-victimizante discurso oficialista) se cree que algunos no aceptan que “un
indio sea Presidente” (Evo Morales, La Nación, 09/05/2008), no menos cierto es
que los “movimientos sociales” desconfiaron y desconfían de que un “no-originario”
(y su allegados) sea quién acompañe y dirija el “proceso de cambio”. Razón por
la cual García Linera recurrirá a todas las oportunidades disponibles para
tratar de comprar algo de aceptación, mediática al menos, para con sus
escépticos “compañeritos”.
Detallitos: No se sabe si la novia dejó una ofrenda
floral a la virgen o si en realidad le entregó su (primer) bouquet, porque subestimándolos, los plurinacionalistas deben creer
que “en el Estado Plurinacional la virgen tiene que casarse”.
El
novio, a contrario sensu de la
tradición católica romana, se persigno de derecha a izquierda, ¿acaso se persigno
de “la derecha política”; o acaso lo hizo (tal vez ignorando) como lo hacen los
bizantinos católicos?
Muchos
comulgaron, sin convicción, solo por querer ser filmados. De hecho las cámaras,
obnubilándolos, les hacían equivocar, p.ej. haciéndoles sostener la hostia con
la izquierda para comulgar, ¿o acaso lo hicieron creyendo “hacerle juego” a la
simbología “proceso-cambiaria”?
La novia, acaso augurando su destino o ya
con conocimiento de causa, le resaltó al novio “estar en las buenas y las malas contigo,
sobre todo en las malas”, ¿porque
sabe o intuye que habrán "más malas que buenas" o solo malas, cuanto
no peores, de ahora en adelante, también para ella. ¿Lo “pudo conocer” de una sucinta
“lectura” de hoja de coca? Empero, dando rienda suelta a las interpretaciones y
eventualidades, al momento de resolver el contrato, podrá argüir “clarito dije (más) en las malas…, no en las peores…grabado está”.
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[1] El bio-mestizaje plurinacional
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